El régimen cubano le puso candado a las salidas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). El general Roberto Legrá Sotolongo, viceministro y jefe del Estado Mayor, firmó una orden que niega las bajas solicitadas por oficiales y amenaza con tribunales militares a quienes insistan en irse. ¿La excusa? «Traición a la Revolución».
¿Quieren salir? ¡A la cárcel!
La orden es clara: los militares que pidan su baja –incluso por problemas de salud– enfrentarán medidas disciplinarias. Fuentes dentro de las FAR revelaron que más del 60% de las solicitudes están siendo retenidas arbitrariamente, dejando a los afectados en un limbo legal.
«O te quedas, o te juzgan»
Un militar, bajo condición de anonimato, contó que más de la mitad de los que piden licenciamiento son rechazados, aunque presenten justificaciones médicas o familiares. Los mandos, desesperados por el éxodo masivo de soldados y oficiales, ahora usan la intimidación: «Si insistes, te llevamos a juicio por deserción».
¿Por qué tanto miedo a las bajas?
El régimen sabe que las FAR son su último muro de contención. Con una crisis económica que no da tregua y un malestar social creciente, no pueden permitir que su ejército se desangre. Pero retener a la fuerza a quienes ya no quieren servir solo muestra hasta qué punto el gobierno desconfía de sus propias filas.
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