El congresista cubanoamericano Carlos Giménez no anda con tapujos. En un mensaje directo y sin filtros en la red social X, soltó la advertencia más polémica del momento: «Los que sigan viajando o enviando remesas a Cuba, que no vengan después con lamentos. Lo hacen bajo su propio riesgo».
La jugada fuerte del legislador
Giménez, conocido por su discurso duro contra el gobierno cubano, presentó una propuesta legislativa para cortar de tajo los viajes y las remesas desde EE.UU. hacia la Isla. «Es una medida difícil, pero necesaria», admitió, argumentando que estos ingresos «alimentan la maquinaria represiva del régimen».
¿La lógica detrás del mazazo?
En entrevista con Univision, el republicano fue claro: «No le estamos tirando al pueblo, le estamos tirando a la dictadura». Según él, el dinero que llega por estas vías fortalece al gobierno cubano, no al ciudadano de a pie. «Hay que asfixiar económicamente al régimen», insistió.
La bomba que activó la polémica
El 2 de abril, Giménez formalizó su iniciativa con una carta al secretario del Tesoro, apelando a que Cuba sigue en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Pero el tema no cayó bien en el sur de Florida, donde agencias de viajes, negocios de envíos y miles de familias viven conectados a la Isla.
Voces críticas: «Esto solo afecta a los de abajo»
La reacción no se hizo esperar. «Al gobierno no lo van a hundir con esto, pero a nuestras familias sí», dijo una cubana residente en Miami. Otros señalan que el bloqueo extremo ya se intentó antes y solo logró más miseria para el pueblo, sin tumbar a nadie en el poder.
Hasta aliados dudan
Incluso figuras como Mauricio Claver-Carone, exenviado de EE.UU. para América Latina, han cuestionado si esta estrategia realmente funciona. «El régimen siempre encuentra cómo sobrevivir», advierten.
El debate que no cesa
La movida de Giménez reavivó la discusión de siempre: ¿Cómo presionar al gobierno cubano sin que la gente común pague los platos rotos? Mientras, en la Isla, muchos se preguntan si esto será otro golpe más a sus ya maltrechos bolsillos.