La cosa se está poniendo caliente entre Washington y La Habana. Este viernes, el gobierno de Estados Unidos volvió a poner el dedo en la llaga al denunciar que el régimen cubano se está llenando los bolsillos con más de 4,900 millones de dólares al año gracias a sus famosas misiones médicas internacionales. Pero la crítica no se quedó solo en los números. Según el Departamento de Estado, ese dinero viene de un sistema que huele a explotación y abuso, donde los médicos cubanos trabajan bajo condiciones que poco tienen de justas o voluntarias.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental soltó la bomba justo un día después de pedir que se acabe con lo que llaman una forma moderna de trata de personas. Desde su punto de vista, mientras el gobierno cubano celebra su “solidaridad médica”, los profesionales de la salud son obligados a prestar servicio bajo presión, sin garantías ni derechos reales. «Los médicos deben trabajar por voluntad propia, no porque los obliguen», soltaron en un mensaje claro y sin pelos en la lengua.
Para ponerle más sazón al asunto, se reveló que más de 26 mil trabajadores médicos cubanos están regados por 55 países, y aunque el gobierno de la Isla cobra millones por sus servicios, en Cuba la realidad es otra. La escasez de medicinas, el colapso hospitalario y la falta de insumos básicos siguen siendo el pan nuestro de cada día para la gente de a pie.
La movida de Washington no quedó ahí. También le mandaron una señal bien directa a los gobiernos que aún mantienen acuerdos con La Habana para recibir personal médico. Les recomendaron que busquen alternativas que respeten los derechos de los profesionales de la salud, dejando claro que no se puede seguir tapando el sol con un dedo. “Los acuerdos deben ser públicos y transparentes”, dijeron, “y los médicos cubanos tienen que gozar de los mismos derechos que sus colegas locales, no ser tratados como mercancía”.
El secretario de Estado Marco Rubio, que no se guarda nada, ya había dicho en marzo que estas misiones eran una “práctica atroz”. Aunque aclaró que miraría cada caso por separado, sobre todo en el Caribe, donde muchos países dependen de estos servicios, reconoció que en algunos lugares los doctores cubanos sí disfrutan de mejores condiciones laborales. Pero eso no cambia el cuadro completo.
Y como si no fuera suficiente, el Parlamento Europeo se sumó al coro de denuncias. Este viernes, aprobaron una enmienda al informe anual de política exterior que marca un giro importante en la postura del bloque europeo hacia Cuba. La Enmienda 311, propuesta por el eurodiputado español Antonio López-Istúriz White, dejó claro que estas misiones médicas no son más que un disfraz para una maquinaria de explotación.
El texto fue claro como el agua: lo que el régimen cubano vende como un gesto de hermandad internacional, en realidad viola las libertades fundamentales de los médicos involucrados. La Unión Europea también aprovechó para lanzar dardos contra las dictaduras de Venezuela y Nicaragua, dejando claro que el tema de los derechos humanos sigue siendo una piedra en el zapato para más de un régimen en la región.
Así que ya tú sabes, lo que muchos ven como un símbolo de orgullo nacional, para otros es una fachada que esconde abusos, coacción y beneficios millonarios a costa del sacrificio de miles de profesionales. La conversación está lejos de acabarse, y las tensiones entre Cuba y sus críticos internacionales siguen subiendo como la espuma.