El pan, ese compañero infaltable en la mesa cubana, ha vuelto a ser el centro de las quejas en Matanzas. Y no es para menos. Según el propio director de producción de la Empresa Provincial de Alimentos, Daniel Yon Aguiar, la calidad ha dejado mucho que desear, especialmente por un olor extraño que, según los consumidores, recuerda a las cucarachas.
Durante el programa televisivo Con Voz de Pueblo: Producción del Pan en la Provincia de Matanzas, transmitido por TV Yumurí, el funcionario enfrentó las críticas que han inundado tanto las calles como las redes sociales. Cuando el periodista le lanzó la pregunta sin rodeos: «El pan huele mal, a insectos, a cucaracha», Yon Aguiar no esquivó el golpe. Reconoció el problema, aunque negó que el pan estuviera contaminado o que se usaran harinas en mal estado.
El origen del asunto, explicó, radica en que se está utilizando trigo almacenado en silos de la reserva estatal, los cuales no cuentan con las condiciones óptimas. La humedad acumulada en estos depósitos afecta la harina, provocando un olor peculiar al ser molida. “La gente dice que huele a cucaracha, pero en realidad es el aroma de un cereal envejecido. Y sí, no es un olor agradable”, admitió.
A pesar de que la harina no está vencida, las condiciones de almacenamiento dejan su huella en la calidad del producto final. Y en medio de la crisis alimentaria que golpea con fuerza a Cuba, el pan normado se ha convertido en un dolor de cabeza tanto para el gobierno como para la población. No solo se trata del trigo, sino también de la disponibilidad de harina, que varía cada día sin previo aviso. Incluso los propios panaderos desconocen si contarán con suficiente materia prima para producir.
Pero ahí no acaba la historia. La producción depende también del combustible, lo que añade otra capa de incertidumbre. A esto se suman las irregularidades dentro de las panaderías, donde algunos infractores no respetan el peso adecuado del pan ni hacen un uso correcto de los insumos. Problemas que, aunque llevan años denunciándose, siguen sin solución, dejando a los cubanos cada vez con menos opciones para llevar a la mesa.
Mientras tanto, el pan, ese alimento esencial en la dieta diaria, continúa siendo motivo de descontento en Matanzas y en toda la Isla. La pregunta sigue en el aire: ¿cuándo llegará un pan de mejor calidad a las manos del pueblo?