El corazón de La Habana Vieja se estremeció esta semana con una noticia que mezcla lo absurdo con lo trágico. Un vecino de la calle Acosta perdió la vida al caer de gran altura mientras intentaba colarse por su balcón… ¡por olvidar las llaves!
¿Qué pasó realmente?
Los testimonios de los vecinos pintan un cuadro desgarrador: el fallecido, identificado como «Jorge», trabajaba en una bodega de San Ignacio y, al quedarse fuera de su casa, decidió escalar desde un balcón contiguo. El intento terminó en una caída mortal que dejó a todo el barrio en shock.
El video que lo dice todo
En redes sociales circulan imágenes del lugar: un cuerpo cubierto por una sábana, policías haciendo guardia y vecinos apiñados, comentando entre susurros lo ocurrido. La escena, tristemente familiar en una ciudad donde los accidentes por desesperación son cada vez más comunes.
«Llame a los bomberos… si puede»
En medio del debate, Andy Delgado, un bombero, saltó a la conversación para recordar que su cuerpo ofrece servicio de apertura de puertas sin dañar propiedades. La cruda realidad es que muchos cubanos prefieren arriesgarse antes que depender de servicios que, aunque existan, no llegan a tiempo (o no llegan nunca).
Más que un accidente: el reflejo de una crisis
Este caso ha abierto heridas más profundas. Como escribió una internauta: «Estamos tan al límite que olvidar una llave puede costarte la vida». Otros fueron más allá: «No es solo imprudencia, es lo que pasa cuando vives en modo supervivencia».
Lo cierto es que, detrás de esta muerte, hay un mensaje claro: la falta de soluciones básicas y la desconfianza institucional están llevando a la gente a tomar decisiones desesperadas.
Hasta ahora, las autoridades no han dado más detalles. Mientras, en las calles de La Habana Vieja, el nombre de Jorge queda como otro recordatorio de hasta dónde puede llegar la desesperación.