Mientras la mayoría de los cubanos sigue lidiando con la escasez y la falta de acceso a divisas, el gobierno cubano ha decidido inaugurar nuevas gasolineras en Villa Clara donde, para sorpresa de nadie, solo se podrá pagar en dólares. Para rematar, estas estaciones han sido promocionadas con el eslogan “al servicio del pueblo”, una frase que, en este contexto, suena más irónica que nunca.
La corporación estatal CIMEX S.A., a través de su Sucursal Villa Clara, anunció en Facebook la apertura del Servicentro Máximo Gómez en Sagua La Grande. Este nuevo espacio, completamente renovado, trabajará bajo la modalidad de venta exclusiva en dólares estadounidenses, dejando fuera a quienes dependen del peso cubano para subsistir.
En su publicación, CIMEX expresó con entusiasmo: “Por un comercio al servicio del pueblo”, una frase que no tardó en generar reacciones en las redes. Y es que, para muchos, la pregunta es obvia: ¿qué pueblo es ese que paga en dólares?
Pero la historia no acaba ahí. Poco después, la misma empresa estatal anunció la apertura de otro servicentro con la misma política en Placetas. “¡Un nuevo espacio diseñado para los clientes con una imagen renovada! ¡Te esperamos!”, escribieron, en lo que muchos interpretaron como una invitación exclusiva para los afortunados que tienen acceso a moneda extranjera.
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Muchos cubanos se mostraron indignados ante la contradicción del discurso oficial. Marisel Loretta Quesada no se contuvo y preguntó con ironía: “¿Servicio al pueblo que gana el salario en USD?”, acompañando su comentario con emoticones de molestia. Jairon Betancourt fue más directo: “Hola, ¿van a vender en pesos cubanos para el pueblo ahí? Porque ustedes saben que el pueblo no gana en dólares. Hay que tener la cara del tamaño de un tanque de 55 galones”.
Entre tantas críticas, Diego Velázquez Rojas lanzó la pregunta que resumió el sentir de muchos: “¿Qué pueblo? Por favor”. Y como si hiciera falta más evidencia de la creciente exclusión, Alexey Fernández Ruiz advirtió con pesimismo: “Poquito a poquito todos van a ser así”.
Este giro en la política económica del país no es casualidad. En diciembre, el gobierno aprobó regulaciones para avanzar en la “dolarización parcial de la economía”, una medida anunciada por el primer ministro Manuel Marrero Cruz. El objetivo oficial es “reorganizar” sectores clave y controlar el impacto del mercado informal, aunque para muchos cubanos esto solo significa más barreras y desigualdad.
Siguiendo esta misma línea, en febrero el régimen impuso nuevas restricciones en la venta de gasolina especial, permitiendo su compra solo con pagos en dólares. La medida, implementada por la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), responde a la escasez de combustible y es otro paso más hacia la dolarización del sector energético.
Los servicentros que aún tienen gasolina especial ahora solo la venden mediante tarjetas en USD, dejando fuera a quienes dependen de la moneda nacional. Otra decisión que no hace más que acentuar la brecha entre quienes pueden acceder a divisas y quienes, sencillamente, tienen que seguir sobreviviendo con lo poco que les queda en pesos cubanos.