La violencia en Cuba sigue dejando historias impactantes. En Guantánamo, un hombre fue condenado a 20 años de prisión tras cometer dos brutales asaltos a motoristas en apenas dos días. Con un cuchillo en mano, no solo robó, sino que también hirió gravemente a sus víctimas, ambas de la tercera edad.
Dos días de terror en Guantánamo
El Tribunal Provincial de Guantánamo dictó la sentencia este lunes 24 de marzo, tras una vista oral en la que se presentaron las pruebas de los ataques. El acusado, cuya identidad no ha sido revelada, tenía un modus operandi claro: fingía ser un pasajero y, una vez en el destino, amenazaba con un cuchillo a los conductores para despojarlos de sus pertenencias.
El primer ataque ocurrió contra un hombre de 65 años que manejaba una motocicleta. El agresor le pidió un traslado hacia la zona sur de la ciudad, pero al llegar al destino, sacó un cuchillo y se lo puso en el cuello. Exigió todo lo que llevaba: dinero, documentos y el teléfono móvil.
A pesar de que la víctima intentó resistirse, el ladrón logró arrebatarle sus pertenencias y huir. En el forcejeo, el motorista sufrió un corte en el dedo anular de su mano derecha.
Un segundo ataque, aún más violento
Solo un día después, el asaltante repitió la misma estrategia, pero esta vez contra un conductor de triciclo eléctrico de 71 años. Ofreció dinero a cambio de un traslado a una granja avícola del Ministerio del Interior. Sin embargo, antes de llegar al destino, sacó su cuchillo, lo amenazó y lo empujó hacia una zona de maleza llena de marabú.
Esta vez, el ladrón no solo le robó. Tras despojar al anciano de sus pertenencias, lo hirió en el cuello y lo golpeó repetidamente sobre la herida antes de escapar en el triciclo.
Una condena ejemplar
A pesar de las graves lesiones, la víctima logró llegar a la granja, donde fue auxiliado por trabajadores y trasladado de urgencia a un hospital. La herida en su cuello puso en riesgo su vida y requirió una cirugía de emergencia.
La brutalidad de estos ataques llevó al tribunal a imponer una sanción severa. Con base en las pruebas presentadas y la peligrosidad del acusado, se dictó una pena única de 20 años de privación de libertad.
Este caso ha generado indignación en Guantánamo y pone en evidencia el creciente nivel de violencia en la isla, donde cada vez son más frecuentes los robos con violencia y los ataques a personas