La ciudad de Tapachula, Chiapas, se ha convertido en un punto de paso crucial para miles de migrantes, pero también en un territorio de peligro creciente. La inseguridad ha alcanzado niveles alarmantes, con secuestros, robos y extorsiones que tienen a los migrantes cubanos en constante estado de alerta. Muchos han optado por cambiar su rutina diaria para minimizar riesgos y evitar convertirse en las próximas víctimas.
Aumento de secuestros y extorsiones
Los reportes de prensa local han confirmado que en los últimos meses ha habido un incremento en los secuestros y extorsiones dirigidos específicamente contra inmigrantes. En diciembre, al menos seis cubanos fueron secuestrados y hasta la fecha, se desconoce su paradero.
El miedo se ha instalado en la comunidad migrante, y muchos han tomado medidas extremas para protegerse. Salir solo cuando es estrictamente necesario, evitar lugares de entretenimiento y limitarse a trayectos cortos entre el hogar y sitios de abastecimiento se han convertido en la norma para quienes aún esperan sus permisos de viaje.
Migrantes cubanos extreman precauciones
Raúl, un cubano varado en Tapachula, cuenta que su vida ha cambiado completamente debido a la inseguridad. “Solo salgo a trabajar o a comprar comida y regreso lo más rápido posible. No quiero arriesgarme a que me pase lo que a otros cubanos”, declaró al Diario del Sur.
Javier, otro migrante, explica que desde que llegó a México ha escuchado historias aterradoras sobre secuestros, por lo que ha decidido mantenerse alejado de la vida nocturna. “Cuando veníamos en la travesía, nos advirtieron de los peligros en México, y uno de ellos es el secuestro. Mejor no salimos de rumba”, dice.
María, otra migrante cubana, comparte la misma preocupación. Su rutina ahora se limita a lo esencial: ir al supermercado y regresar a casa. “He visto muchas cosas en redes sociales. Me da miedo, pero gracias a Dios a mí no me ha pasado nada. Por eso evito estar en la calle”, relata.
Inseguridad también golpea a comunidades rurales
El problema de la inseguridad no se limita a Tapachula. En las zonas rurales de Chiapas, las comunidades han comenzado a organizarse ante el abandono del gobierno.
Wilmar Alonso López González, presidente del poblado de San José de Japa, denuncia que el crimen organizado ha extendido su alcance a localidades como La Patria, Cantón Chicharra, Ejido San Antonio, Ejido 26 de Octubre y San José de Nejapa. En respuesta, al menos seis comunidades cafetaleras han decidido reactivar la Policía Auxiliar Rural para protegerse.
“El gobierno nos ha abandonado”, enfatiza López González.
Un futuro incierto para los migrantes
Mientras los cubanos en Tapachula esperan la oportunidad de continuar su travesía hacia Estados Unidos o regularizar su estatus en México, la incertidumbre y el miedo marcan su día a día. Sin respuestas oficiales sobre los secuestrados desaparecidos y con la violencia en aumento, muchos se preguntan cuánto más podrán soportar en esta peligrosa espera.