Una familia cubana decidió plantarse este miércoles frente a la sede municipal del Partido Comunista en Morón, Ciego de Ávila, con una exigencia clara: una solución real a su problema de vivienda. Llevaban demasiado tiempo esperando promesas incumplidas, y esta vez no estaban dispuestos a marcharse con las manos vacías.
Las imágenes de la protesta, compartidas en redes por el doctor Alexander Jesús Figueredo Izaguirre, muestran a los padres sentados en plena calle, rodeados de sus pocas pertenencias y con un coche de bebé bloqueando el paso. En brazos, llevaban a lo que parecía ser un recién nacido. La escena hablaba por sí sola: una familia desesperada, pero firme en su derecho a un techo digno.
El padre de familia, con un tono sereno pero decidido, les dejó claro a los agentes que intentaban disolver la protesta que llevaban más de un año y siete meses esperando una respuesta de las autoridades. «He vendido todo para poder alimentar a mi familia», aseguró, dejando en evidencia la dura realidad que enfrentan muchos cubanos. Pero en lugar de funcionarios dispuestos a ofrecer soluciones, lo que recibieron fue un operativo policial y la atenta mirada de los vecinos, que formaron un círculo alrededor de la familia en señal de apoyo.
El doctor Figueredo no tardó en reaccionar a lo sucedido. «Una familia con más dignidad que todo el PCC junto!», escribió en su publicación, resaltando la valentía de quienes se atreven a desafiar el abandono estatal. Y aún fue más allá al afirmar que esta protesta no fue un acto de desesperación, sino un grito de justicia. «No fueron a pedir limosnas. Fueron a exigir derechos. No se arrodillaron. Se plantaron», subrayó.
La crisis habitacional en Cuba sigue golpeando a miles de familias, empujando a muchos a salir a las calles a exigir lo que les corresponde. Sin embargo, la respuesta suele ser la misma: represión y silencio oficial. Hace poco, otra madre cubana fue detenida durante varios días tras denunciar en solitario que no tenía ni casa ni comida para sus tres hijos.
Mientras tanto, el pueblo sigue despertando, y cada vez son más los que deciden alzar la voz. El miedo ya no es un obstáculo cuando la necesidad es más grande que el temor.