El sistema de salud cubano toca fondo con un caso que parece sacado de una película de terror. En el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech de Camagüey, médicos desesperados tuvieron que suturar a un paciente usando botones de plástico tras complicaciones en una colostomía. La escena – dantesca pero real – muestra la crudeza de una crisis que ya no sabe de límites.
Una «solución» que empeora el drama
El procedimiento, realizado sin anestesia general por falta de insumos, terminó en desastre: los botones se hundieron en la herida, empeorando la condición del hombre. Aunque algún «experto» en redes defendió que es técnica válida (con botones quirúrgicos de acero), la verdad salta a la vista: esto es pura supervivencia médica en un sistema en ruinas.
«Se usa en casos extremos», dijeron. Pero en Cuba, lo extremo se volvió rutina. Mientras, el paciente sigue luchando por su vida en condiciones que avergonzarían a cualquier sistema sanitario del mundo.
Farmacias fantasma y médicos en fuga
El escenario es desolador: 7 de cada 10 medicamentos brillan por su ausencia en farmacias, mientras 13,300 médicos dijeron adiós a la isla solo en 2023. Los que quedan improvisan con lo que hay, desde gasas reutilizadas hasta – ahora lo sabemos – botones de camisa.
El periodista independiente José Raúl Gallego lo resume claro: «Esto no es pobreza, es abandono institucional». Mientras el régimen presume de «medicina gratuita», los cubanos ven cómo su salud se convierte en una ruleta rusa.
Salud en el mercado negro: La amarga realidad
Sin opciones, muchos pacientes caen en las garras del mercado informal: compran medicamentos vencidos, jeringuillas usadas o – como revela este caso – material de costura como equipo quirúrgico. Organizaciones como IPS Cuba han documentado cómo esta peligrosa práctica se normaliza, con consecuencias mortales.
¿El resultado? Un sistema donde:
- Las mujeres paren sin analgesia
- Las cirugías se cancelan por falta de hilos
- Y ahora, los botones reemplazan a las suturas
¿Hasta cuándo seguirá esta tragedia?
Cada día llegan nuevos testimonios que destrozan el mito de la salud cubana. Este caso de Camagüey no es excepción, sino la regla de un sistema que agoniza.