Humberto Yosvany Arriola-Rivero, un cubano de 30 años, no verá el sol libre en casi una década después de que un tribunal federal lo condenara por tráfico de personas y un brutal ataque sexual a una migrante indocumentada. La Fiscalía del Distrito Oeste de Texas lo vinculó con una casa de seguridad en El Paso, donde retenía a migrantes en condiciones inhumanas antes de su deportación.
Pero el caso no quedó ahí. En abril del 2023, Arriola-Rivero iba en un vehículo cargado con más de una docena de migrantes que intentó escapar de las autoridades. Cuando los agentes lo capturaron, descubrieron algo peor: había violado a una de las mujeres bajo su custodia.
«No Solo Es Coyote, Es un Monstruo»: Fiscalía Manda Mensaje Fuerte
El fiscal federal Jaime Esparza no tuvo pelos en la lengua al condenarlo: «No solo traficaba con personas, las trataba como mercancía y abusó de una víctima indefensa. Esto envía un mensaje claro: en nuestra frontera, el que juega con vidas humanas, paga».
Por su parte, Jason T. Stevens, agente del ICE en El Paso, remató: «Este tipo metía a gente en camiones como animales, bajo un calor infernal, y encima se creía con derecho a violar. Hoy la justicia le cerró la puerta».
La Ola de Cubanos en el Tráfico de Migrantes
Este no es un caso aislado. Cada vez más cubanos aparecen enredados en redes de tráfico humano, aprovechando la desesperación de quienes huyen de sus países.
- En Arizona, otro cubano de 24 años fue arrestado con seis mexicanos escondidos en su auto.
- En La Joya, Texas, dos compatriotas suyos intentaron escapar de la Patrulla Fronteriza con migrantes en el maletero.
La ruta desde Nicaragua y México se ha vuelto un negocio sucio, donde coyotes cubanos y de otras nacionalidades ven dólares en el sufrimiento ajeno.
¿Por Qué Tantos Cubanos en Este Negocio?
El éxodo masivo de la isla ha creado una cadena donde algunos, en vez de buscar trabajo honrado, se convierten en explotadores de sus propios paisanos. Las mafias cobran miles por cruzar la frontera, pero muchos terminan abandonados, estafados o, peor aún, víctimas de abusos como el de este caso.
La justicia estadounidense está dando golpes fuertes, pero el problema sigue creciendo. ¿Habrá más arrestos? ¿O esto solo es la punta del iceberg?
Una cosa es clara: el sueño americano para algunos se ha convertido en una pesadilla para otros.