La creatividad de los contrabandistas no tiene límites, pero esta vez no les funcionó. En el Aeropuerto José Martí de La Habana, las autoridades interceptaron más de 890 blísteres de un medicamento controlado escondidos entre cajas de sazones y productos alimenticios. El hallazgo forma parte de la ofensiva nacional contra el tráfico ilícito, pero revela un problema que va en aumento.
«Ejercicio de prevención»: Así lo anunció la Aduana
William Pérez González, vicejefe de la Aduana cubana, confirmó la incautación en su cuenta de X (antes Twitter). «Detectamos medicamentos controlados ocultos en cajas de sazones», escribió, aunque no especificó qué fármaco era ni si hubo detenidos. Eso sí, dejó claro que el MINSAP regula estas sustancias y que introducirlas sin permiso es ilegal.
Contrabando sofisticado: ¿La nueva normalidad?
Este caso no es aislado. En los últimos meses, la Aduana ha destapado métodos cada vez más ingeniosos para burlar los controles:
- «Mulas ciegas» que viajan sin saber que llevan drogas en su equipaje.
- Pañales desechables con estupefacientes, importados desde EE.UU.
- Intentos de sacar cocaína en vuelos internacionales.
La pregunta es: ¿Por qué sigue habiendo tanto contrabando si supuestamente los controles son más estrictos?
Medicamentos: ¿Necesidad o negocio?
Aunque las autoridades hablan de «delito», muchos se preguntan si detrás de estos cargamentos hay una demanda real de medicamentos que el sistema de salud no cubre. En Cuba, faltan fármacos básicos, y eso puede llevar a que algunos busquen alternativas… aunque sean ilegales.