La madrugada del 16 de marzo en Telde, Gran Canaria, se convirtió en una pesadilla para una joven de 19 años. Seis cubanos, con edades entre 21 y 39 años, fueron arrestados por la Policía Nacional de España tras ser acusados de agredir sexualmente a la víctima en una nave industrial de El Goro, lugar donde trabajaban.
El relato que desató la investigación
Todo comenzó cuando la joven, en estado de shock, llegó a su casa en taxi y confesó a su pareja y a su padre lo ocurrido. «Todos me tocaron», fue el mensaje clave que activó la alerta. Sus familiares, al verla destrozada física y emocionalmente, la llevaron de inmediato al Hospital Materno Infantil de Las Palmas, donde se activó el protocolo para víctimas de violencia sexual.
Una agente de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) recogió su testimonio. Aunque la joven admitió no recordar todo con claridad —posiblemente por el efecto de sustancias y el trauma—, aseguró que al menos tres hombres la habían agredido. Las autoridades recalcan que la confusión no resta veracidad a su denuncia, sino que refleja el profundo daño sufrido.
La cacería policial: cámaras, testigos y detenciones
Durante más de dos semanas, los agentes rastrearon cámaras de seguridad, recabaron testimonios y reunieron pruebas hasta identificar a los seis sospechosos. Las detenciones se ejecutaron con discreción en distintos puntos de Telde, protegiendo en todo momento la identidad de la víctima.
Dos de los cubanos detenidos estaban en situación irregular en España, según confirmaron fuentes policiales. Ninguno de los seis tenía antecedentes penales, pero ahora enfrentan un proceso judicial que podría cambiar sus vidas.
¿Qué sigue?
El caso está ahora en manos de un juzgado de instrucción, que decidirá las medidas cautelares y el rumbo de la investigación. Mientras, la víctima intenta recuperarse de una experiencia que, lamentablemente, no es un caso aislado en ninguna sociedad.
Este hecho reabre el debate sobre la seguridad, el consentimiento y la protección a las víctimas de violencia sexual. ¿Será este el caso que impulse cambios? Solo el tiempo —y la justicia— lo dirán.