Los residentes de un barrio en La Habana decidieron hacer algo radical ante la creciente venta de drogas en su comunidad. Este domingo, un gigantesco mensaje apareció en plena calle Pérez, en Luyanó, municipio Diez de Octubre.
En enormes letras blancas, ocupando varios metros del asfalto, podía leerse una denuncia directa y sin rodeos: «Aquí se vende químico». Un grito de auxilio, una provocación o quizás una advertencia, pero lo cierto es que nadie quedó indiferente.
¿Denuncia o provocación?
El mensaje estuvo visible durante varias horas antes de ser borrado. Las autoridades se tomaron su tiempo para actuar, lo que permitió que muchos vecinos y transeúntes debatieran sobre su verdadero significado.
Algunos creen que fue una forma desesperada de alertar a las autoridades, mientras que otros sugieren que podría tratarse de una pelea entre traficantes intentando marcar territorio.
Un residente de la zona, entrevistado por el portal 14yMedio, aseguró que en esa cuadra «viven tremendos elementos», insinuando que el problema de las drogas en el área es de larga data.
Otra vecina fue aún más directa: «Por ahí la gente evita pasar, siempre hay música alta, fiestas y broncas», describiendo un ambiente de caos y descontrol.
¿Qué está pasando con las drogas en Cuba?
El grafiti apareció pocos días después del Tercer Ejercicio de Prevención y Enfrentamiento a los Ilícitos de Drogas, una campaña estatal que busca erradicar el tráfico de sustancias en los barrios.
Sin embargo, la realidad sigue golpeando fuerte: «el químico», un cannabinoide sintético altamente adictivo, sigue circulando libremente en las calles. A pesar de los arrestos, las campañas de concientización y los juicios «ejemplarizantes», la droga sigue encontrando mercado, especialmente entre los jóvenes.
Un problema que no se resuelve
El silencio de los medios oficialistas ante este incidente no hace más que aumentar la incertidumbre. ¿Se está ganando realmente la batalla contra las drogas en Cuba?
Lo que sí está claro es que los vecinos están desesperados. Y cuando la comunidad recurre a pintar mensajes en la calle para ser escuchada, es porque sienten que nadie más está prestando atención.
Mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿Fue una denuncia vecinal o una amenaza entre traficantes? Lo único seguro es que el problema de las drogas en Cuba está lejos de desaparecer.