La historia de un anciano ingresado en el hospital Julio Trigo, en Arroyo Naranjo, La Habana, ha conmovido a cientos de personas en redes sociales. El señor, en un estado de salud delicado, busca desesperadamente a su hijo y otros familiares, pero hasta ahora, nadie ha respondido a su llamado.
Un pedido urgente en redes sociales
El caso fue expuesto por la cubana Yeney Portelles Pérez, quien publicó un mensaje en el grupo de Facebook «Compra venta Artemisa, La Habana y Mayabeque», pidiendo ayuda para encontrar a los seres queridos del anciano. Según su relato, el señor intenta localizar a su hijo, Alain Hernández Castro, así como a su nieta, Dávila Hernández Rostesa, y a su primo hermano, Henríquez Dávila García.
De acuerdo con los datos que ha logrado recopilar, el anciano es natural de Bainoa y asegura que su hijo tiene algún tipo de vínculo con la trabajadora social del hogar de ancianos de Jaruco, conocida como «La Chiqui».
Una situación crítica
La publicación de Yeney no es solo un intento de contactar a la familia, sino también un grito desesperado por ayuda. En su mensaje, describe las difíciles condiciones en las que se encuentra el anciano:
«Se muere y no tiene atención aquí, las condiciones no son buenas y el abuelito necesita ayuda urgente de algún familiar.»
En los comentarios del post, Yeney explicó que el hospital Julio Trigo atiende a personas sin hogar, proporcionándoles comida y ropa limpia. Sin embargo, muchos de estos ancianos sí tienen familia, pero están desaparecidos o desconocen que sus parientes están hospitalizados.
«Algunos puede ser que a la familia no les importe, que estén desaparecidos; puede ser el caso, pero otros ni la familia sabe dónde están.»
Un anciano con esperanza de reencontrarse con su familia
Yeney ha ayudado a otros pacientes en situaciones similares, logrando localizar a sus familiares. Pero el anciano de la cama 23 de la sala C ha sido particularmente difícil de identificar.
El señor insiste en que sí tiene familia, pero que ellos no saben que él está en el hospital. Según su relato, él fue a recoger su comida al hogar de ancianos donde vivía cuando, debido a su estado de salud, lo trasladaron al hospital. Desde entonces, ha perdido todo contacto con su hijo.
Una cadena de solidaridad en redes sociales
La publicación ha sido compartida decenas de veces con la esperanza de que alguien pueda reconocer al anciano o ubicar a sus seres queridos. Muchos usuarios han dejado mensajes de apoyo y solidaridad, mientras que otros intentan difundir la información para que llegue a las personas adecuadas.
La historia del abuelo de la cama 23 es solo un reflejo de la realidad de muchos ancianos en Cuba, quienes enfrentan la enfermedad y la vejez en soledad. Ojalá, gracias a la difusión en redes sociales, este abuelo pueda reencontrarse con su familia antes de que sea demasiado tarde.