En un rincón de Cuba, una madre lucha contra el tiempo y un sistema de salud colapsado. Yaineris Roque, con voz entrecortada pero llena de determinación, ha alzado la voz en redes sociales para pedir ayuda internacional. Sus dos hijos, de 21 y 22 años, arrastran desde niños graves problemas en las piernas que les impiden caminar con normalidad, y el sistema de salud cubano no les ofrece soluciones reales.
Una batalla de más de 15 años sin respuestas
Los jóvenes comenzaron a presentar deformaciones en las piernas y dificultades para caminar cuando tenían entre cinco y seis años. Desde entonces, han pasado por los hospitales Frank País, Juan Manuel Márquez y William Soler, pero los tratamientos no han dado frutos.
«En noviembre del 2022 les hicieron su primera y única cirugía, pero no hubo mejoría», cuenta Yaineris, frustrada. Cada semana llama al doctor Lara en el Frank País, pero las excusas son siempre las mismas: «El salón está en reparación», «no hay recursos», «hay que esperar».
«Ya no aguanto más verlos sufrir», confiesa la madre, quien también vive con discapacidad y se moviliza con muletas. «Mis hijos merecen una vida digna, y si en Cuba no pueden tenerla, entonces necesitamos salir».
«No bajamos la cabeza»: La resistencia de una familia
Los dos hermanos, en un video desgarrador, explican que su condición se debe a la falta de calcio y fósforo en sus huesos. A pesar del dolor y las limitaciones, su espíritu no se quiebra. «No ha sido fácil, pero seguimos adelante», dice uno de ellos, con una sonrisa que contrasta con la crudeza de su realidad.
Yaineris, entre lágrimas, insiste: «No somos víctimas, somos luchadores. Pero ya no podemos solos».
Un llamado a la solidaridad internacional
Ante la imposibilidad de recibir atención adecuada en la isla, Yaineris pide ayuda para gestionar una visa humanitaria que permita a sus hijos ser operados en el extranjero. «Si alguien puede tender una mano, que nos contacte», suplica.
El caso de esta familia no es aislado. En Cuba, miles de pacientes con enfermedades crónicas o discapacidades ven cómo el sistema de salud se desmorona día a día, dejándolos sin opciones. La única luz al final del túnel parece estar fuera de las fronteras de la isla.
¿Cómo ayudar?
Si quieres apoyar a Yaineris y sus hijos, comparte su historia o contacta a través de sus publicaciones en Facebook. Cada granito de arena puede marcar la diferencia entre una vida de dolor y una oportunidad de recuperación.
«No pedimos caridad, pedimos justicia», dice Yaineris. Y el mundo, al menos, debería escuchar.