El corazón de La Habana fue testigo este viernes de un acto de rebeldía con sabor a pueblo. Un carretillero, al verse acorralado por la policía que pretendía decomisar su mercancía, prefirió regalarla a los transeúntes antes que dejársela a las autoridades. «Ni para ustedes ni para mí, para el pueblo», gritó el valiente cuentapropista mientras los agentes se acercaban.
El video que lo dice todo
El reportero Yosmany Mayeta Labrada compartió en redes sociales las imágenes que muestran la escena cruda de Cuba hoy: decenas de personas recogiendo apresuradamente los alimentos que el vendedor decidió «donar» al pueblo en un acto de desesperación. Algunos guardaban los víveres en bolsas, otros salían corriendo con lo que podían cargar.
La doble moral de un país en crisis
Mientras algunos aplaudieron el gesto del carretillero, otros criticaron a quienes se llevaron los productos: «¿Cómo no defendieron al muchacho?», cuestionó un usuario. «Eso no es robado, es el sudor de su frente», agregó otro, recordando que los carretilleros son hoy la principal fuente de alimentos frescos para muchas familias.
Hasta la comunicadora oficialista Lisandra Martín reconoció la contradicción: mientras decomisan a los privados, las tiendas estatales venden un lomo de cerdo a 62 dólares. «¿Dónde está la coherencia?», parece preguntarse la gente.
Lawton: El precedente que asusta
El caso no es aislado. Hace días en Lawton, tras el arresto de otro carretillero, la gente saqueó su puesto. No por maldad, sino por hambre y desesperación. Estos episodios muestran el fracaso de un sistema donde comer se ha convertido en un acto de supervivencia.