La administración de Donald Trump está barajando un nuevo plan migratorio que dividiría a 43 países en tres listas: “roja”, “naranja” y “amarilla”. Según un reporte de The New York Times, Cuba está en la “lista roja”, lo que significaría una prohibición total de entrada a Estados Unidos. ¡Ni agua, compadre!
¿Qué países están en rojo?
La lista incluye 11 naciones: Afganistán, Bután, Cuba, Irán, Libia, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Siria, Venezuela y Yemen. “Si el pasaporte es de ahí, ni pa’ la pinga te dejan entrar”, resumió un usuario en redes.
La “naranja” no se salva
Países como Haití, Rusia, Pakistán y Myanmar enfrentarían restricciones durísimas para visas. Y la “amarilla”, aunque menos jodida, aún mantiene bajo la lupa a otros. Eso sí, el documento filtrado no da detalles de esta última.
El cerebro del plan: Stephen Miller
El exasesor de Trump, conocido por sus políticas migratorias heavy, está detrás de esta movida. Lo polémico: no habría excepciones para enfermos, ancianos o disidentes. ¡Ni siquiera para casos como el del niño Damir Ortiz (el pequeño cubano con leucemia) o la opositora Martha Beatriz Roque, que lograron viajar a Miami para tratamiento médico!
“Esto es un golpe bajo”, comentó un abogado de Miami. David Weinstein, exfiscal de Miami-Dade, advirtió que la medida podría ser demandada: “Los cubanos y venezolanos argumentarán que esto viola derechos fundamentales y afecta a familias”.
Florida en la mira
Los congresistas republicanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez (todos de Florida) están en el ojo del huracán. La comunidad cubana y venezolana en el sur del estado, clave para las elecciones, podría voltearles la cara si esto se aprueba. “En Florida, esto es pegao’ en la pared”, dijo un analista político.
¿Y las exenciones?
A diferencia de versiones anteriores, este plan eliminaría los permisos especiales. Imagínate: si antes Damir Ortiz pudo llegar a Miami, ahora sería casi imposible. “Es jugar con vidas”, criticó una activista en redes.
¿Qué viene ahora?
El Departamento de Estado aún revisa la propuesta, pero si Trump le da el visto bueno, esto podría desatar demandas judiciales y protestas internacionales. Mientras tanto, en Florida, los políticos republicanos sudan frío pensando en las elecienes.