La crisis alimentaria en Cuba sigue dando de qué hablar, y esta vez la indignación ha estallado en redes luego de que una cubana denunciara que el arroz de la bodega llegó completamente infestado de gorgojos.
Arroz con bichos: la triste realidad del cubano de a pie
A través de TikTok, una madre cubana compartió su frustración al recibir su cuota de arroz normado después de meses sin verlo en la bodega. Pero lo que debía ser un alivio, se convirtió en una escena repugnante cuando abrió el nailon y vio a los insectos caminando entre los granos.
«Mi hermana me acaba de traer el arroz de la bodega. Ustedes saben que desde diciembre no daban arroz. Miren en las condiciones en que vino: todo eso son bichos», expresó en el video, mostrando la preocupante cantidad de gorgojos.
La mujer, identificada en TikTok como AZÚCAR DE CUBA, dejó claro que no tiene intención de alimentar a su familia con ese producto. «Se lo voy a dar al perro», aseguró, pero se preguntó qué harán aquellos que no tienen otra opción.
Bichos en el arroz… ¿donación o descaro?
El problema no es un caso aislado. El crítico de arte Jorge de Mello relató una experiencia similar en su cuenta de Facebook. Al intentar cocinar el arroz que compró en la bodega, proveniente de una donación de Venezuela, se llevó una desagradable sorpresa.
«Cuando abrimos el envase y vertimos el arroz en un recipiente, vimos que estaba repleto de gorgojos que, al sentirse descubiertos, comenzaron a expandirse por la meseta de la cocina. Tuvimos que meter el arroz en una bolsa y botarlo inmediatamente para evitar que infestara otros alimentos», explicó.
A manera de ironía, De Mello comentó que no sabía si los insectos eran “fauna nacional” o si venían directamente de Venezuela, pero lo que sí le quedó claro fue el desprecio con el que los gobernantes tratan al pueblo.
Un problema de años que no tiene solución
Para muchos cubanos, este escándalo no es ninguna novedad. En distintas épocas, el arroz y los frijoles de la bodega han llegado con insectos, humedad e incluso mal olor.
Las teorías sobre el origen de este problema apuntan a lo mismo: el gobierno mantiene estos alimentos almacenados en la reserva del Ejército y los saca a la venta cuando están al borde de la descomposición.
Mientras el pueblo lucha por alimentarse con lo poco que le venden, los de arriba siguen comiendo a la carta. Y así, una vez más, la comida en Cuba deja de ser un derecho… y se convierte en una ruleta rusa.