Mientras la crisis económica asfixia a la población cubana, el régimen organizó una fastuosa fiesta en el Capitolio de La Habana para celebrar el XXV Festival del Habano. La exclusiva «Noche Intermedia» reunió a 600 invitados selectos en el Salón de los Pasos Perdidos, donde disfrutaron de una cena de lujo, actuaciones de artistas y la presentación mundial de la vitola H. Upmann Magnum 50 Gran Reserva Cosecha 2019. Entre los asistentes destacó el abogado Manuel Anido, novio de la actriz Ana de Armas e hijastro del presidente Miguel Díaz-Canel.
El evento, organizado por Habanos S.A., destacó el carácter exclusivo del tabaco cubano, presentado como una joya reservada para quienes pueden permitirse pagar precios de lujo. Sin embargo, esta celebración contrasta brutalmente con la realidad de un país donde la pobreza extrema crece a pasos acelerados y miles de familias pasan las noches a oscuras y sin comer.
Récord de ventas en medio de la crisis
A pesar de la devastadora crisis económica que atraviesa Cuba, las ventas de Habanos S.A. alcanzaron una cifra récord en 2024, con 827 millones de dólares en ingresos, un 16% más que el año anterior. China se consolidó como el mercado más lucrativo para la compañía, seguida por España, Suiza, Reino Unido y Alemania. El vicepresidente de Habanos, Jorge Pérez, aseguró que la demanda de tabacos cubanos sigue en aumento, especialmente entre las clases acomodadas de Asia.
Este éxito comercial ocurre a pesar de los estragos que dejaron los huracanes Rafael en 2024 e Ian en 2022 en las plantaciones de tabaco de Pinar del Río y Artemisa. Habanos S.A. es una empresa con capital mixto, propiedad en un 50% del régimen cubano y el otro 50% de inversores asiáticos. Mientras el gobierno obtiene millonarias ganancias con la exportación de tabacos, los cubanos enfrentan una escasez alarmante del producto en la isla.
El tabaco: Principal rubro de exportación
Hace apenas unas semanas, Miguel Díaz-Canel reafirmó la importancia del tabaco como el principal rubro exportable de Cuba, destacando su «retorno adecuado» y la rentabilidad del negocio. Este sector tiene, en su criterio, «el mejor esquema económico del país.» Sin embargo, la realidad en Cuba contradice las palabras del mandatario. Mientras el tabaco cubano es vendido a precios exorbitantes en mercados internacionales, en la isla es casi imposible acceder a él a precios razonables.
Fumar en Cuba: Un lujo inalcanzable
Los precios del tabaco y los cigarrillos en Cuba se han disparado a niveles impresionantes. Las cajetillas de Popular sin filtro, que deberían costar 30 pesos en la red de bodegas, se venden en el mercado negro hasta en 600 pesos. Los fumadores que prefieren cigarros de la marca H. Upmann deben pagar entre 1,200 y 1,500 pesos por una sola cajetilla. El desabastecimiento ha generado un lucrativo mercado negro, donde los revendedores y las mipymes controlan la oferta y fijan precios astronómicos.
Mientras las autoridades hablan de «sobrecumplimiento» en la producción de cigarros y tabaco, los cubanos de a pie se ven obligados a dejar de fumar o a pagar precios desorbitados por un producto que antes era parte de la vida cotidiana en la isla. La ironía es evidente: Mientras el régimen organiza lujosos eventos para celebrar el tabaco y obtiene ingresos millonarios con su exportación, los cubanos apenas pueden permitirse un cigarro y muchos nunca han saboreado un Habano.
El XXV Festival del Habano es un ejemplo más de la desconexión entre el régimen cubano y la realidad que vive su pueblo. Mientras una élite disfruta de cenas de lujo y vitolas exclusivas, la mayoría de los cubanos enfrentan escasez, apagones y hambre. ¿Es este el modelo económico que el gobierno defiende como exitoso?