Mientras la crisis de combustible sigue afectando el transporte público en Cuba, el régimen decidió priorizar recursos para movilizar miles de personas hacia la Tribuna Antimperialista celebrada este miércoles en la Plaza de la Revolución Mariana Grajales Coello, en Guantánamo. El evento, orquestado por el Partido Comunista de Cuba, sirvió para reafirmar el “reforzar la unidad de los cubanos a favor de la paz, la soberanía y el rechazo a la política injerencista y violatoria de derechos ejercida por el gobierno estadounidense”, según la retórica oficialista.
La concentración se estructuró en tres bloques temáticos: unidad, dignidad y continuidad, encabezados por dirigentes del Partido y la Central de Trabajadores de Cuba, según reportó el canal oficialista Solvisión. Para garantizar la asistencia masiva, el gobierno habilitó cuatro puntos de entrada y organizó rutas de ómnibus locales desde distintos consejos populares de la ciudad, iniciando los recorridos desde las 4:00 a.m. Entre las zonas de recogida estuvieron Sur Isleta, Mercado de Pedro A. Pérez, San Justo en la Universidad de Guantánamo, Reparto Obrero y Santa María en el Hanoi, entre otros.
Tribunas abiertas: Propaganda vs. Realidad
Actos de esta naturaleza forman parte de una estrategia política más amplia, en la que el régimen cubano ha revivido las tribunas abiertas como un mecanismo de movilización y propaganda. El objetivo es reforzar el discurso oficial y generar cohesión entre sus seguidores, especialmente en momentos de crisis económica y tensiones internacionales.
Durante la jornada, se recordó la firma de la Enmienda Platt hace 122 años, un acuerdo que permitió la instalación de la base naval estadounidense en Caimanera. Los oradores exigieron la devolución de ese territorio, calificando la presencia estadounidense como una “ocupación ilegal.” La movilización también respondió a la reciente decisión del gobierno estadounidense de trasladar a 30,000 migrantes considerados delincuentes peligrosos a la base naval de Guantánamo, lo que, según la cancillería cubana, podría generar riesgos e inestabilidad en la región.
Transporte para la propaganda, no para el pueblo
La movilización de transporte para este acto político contrasta con la situación que enfrentan diariamente miles de cubanos, que lidian con rutas suspendidas, largas esperas y falta de combustible para desplazarse. Mientras el régimen destina recursos a estos eventos, la crisis del transporte público sigue sin solución, afectando a trabajadores, estudiantes y sectores vulnerables de la población.
Esta priorización de recursos ha generado críticas entre los ciudadanos, quienes ven cómo el gobierno invierte en propaganda mientras ignora las necesidades básicas de la población. ¿Por qué el régimen puede movilizar miles de personas para un acto político, pero no puede garantizar el transporte público para quienes lo necesitan a diario?