En pleno auge de la crisis energética que azota a Cuba, el gobierno decidió reeditar la Caravana de la Libertad, un acto simbólico que rememora el histórico recorrido del Ejército Rebelde en 1959. Sin embargo, en lugar de generar unidad, este evento ha desatado una oleada de críticas entre quienes enfrentan las duras realidades de la escasez de combustible.
Un acto histórico, pero desconectado de la realidad actual
El 2 de enero de 2025, se llevó a cabo el acto inaugural de la caravana en Santiago de Cuba, liderado por funcionarios del Partido Comunista como José Ramón Monteagudo, Beatriz Johnson, y Manuel Falcón. Las publicaciones oficialistas resaltaron que este evento es una expresión de fidelidad a la historia de la provincia. Sin embargo, omitieron mencionar las recientes protestas en Santiago, provocadas por los interminables apagones que han afectado a la población.
Mientras tanto, interminables colas por combustible
En las últimas semanas, las gasolineras en toda la isla han sido escenario de largas filas de vehículos, con conductores esperando hasta 24 horas para conseguir combustible. En algunas zonas de La Habana, estas filas se extienden por dos o tres días. Para muchos cubanos, especialmente taxistas y quienes necesitan transportar enfermos, esta situación es insostenible.
A esto se suma el problema del mercado negro, donde los precios del combustible han alcanzado cifras exorbitantes, lo que agrava aún más la desesperación de la población.
El descontento crece ante las prioridades del gobierno
En lugar de enfrentarse directamente a la grave escasez de recursos básicos, el gobierno parece enfocado en organizar eventos simbólicos como esta caravana. Para muchos, estas iniciativas no solo están desconectadas de las necesidades reales de la población, sino que también reflejan una falta de sensibilidad hacia los problemas cotidianos.
En diciembre, el régimen también priorizó su propaganda política con una marcha en el malecón habanero. Según reportes en redes sociales, muchos cubanos fueron forzados a participar, lo que aumentó aún más el descontento popular.