Alejandro Babastro Téllez, un joven cubano de 18 años, había perdido la esperanza de volver a caminar después de un trágico accidente que afectó su movilidad. Pero gracias a la solidaridad de muchos, hoy esa esperanza se ha renovado. A través de la iniciativa “Huellas”, este joven de Contramaestre, Santiago de Cuba, recibió un aparato ortopédico enviado desde Miami, lo que ha marcado un antes y un después en su vida.
¿Quién está detrás de este milagro?
La responsable de esta buena noticia es Johanna Jolá Álvarez, una activista cubana que lidera el proyecto “Huellas”. Ella fue contactada por Karina Téllez García, madre de Alejandro y enfermera del Hospital de Contramaestre, quien le pidió ayuda tras el grave accidente de su hijo. Johanna, con la colaboración de muchos, se comprometió a encontrar una solución para devolver la movilidad a este joven, y después de meses de esfuerzo, logró traer el aparato ortopédico que Alejandro tanto necesitaba.
Un puente de esperanza desde Miami
El dispositivo ortopédico no llegó por arte de magia, sino gracias a la generosidad de Boris Jolá, quien no solo compró el equipo, sino que también lo empacó y lo trajo en su equipaje, convirtiéndose en un verdadero puente de esperanza para esta familia cubana. ¡Qué más que un acto de amor y solidaridad!
Un largo viaje, pero con un final feliz
El aparato ortopédico ya está en Cuba, listo para ser entregado a Alejandro en Contramaestre. La activista Johanna compartió que el equipo viajó en el Ómnibus 3197 desde La Habana, gracias al apoyo de los transportistas y, especialmente, al chofer Soto, quien con mucho gusto aceptó esta carga de amor. La buena voluntad de los inspectores y maleteros de la Terminal de Ómnibus Nacionales también hizo posible este gesto.
El poder de la solidaridad
Este esfuerzo es un ejemplo claro de lo que la solidaridad puede lograr. Aunque Johanna Jolá ha sido criticada por algunos sectores, especialmente por su supuesto vínculo con el régimen cubano, no hay duda de que su proyecto “Huellas” ha tenido un impacto positivo en muchas familias cubanas. Desde ayudar a víctimas de desastres naturales hasta organizar campañas de recaudación para personas en situaciones extremas, “Huellas” es un claro testimonio de cómo los pequeños gestos pueden transformar vidas.
Un futuro con más esperanza
Lo que más importa ahora es que Alejandro tiene una oportunidad de recuperar parte de su vida y su movilidad, y todo gracias a la solidaridad de muchas personas, desde Miami hasta Cuba. Mientras tanto, el proyecto “Huellas” sigue adelante, comprometido a seguir cambiando la vida de quienes más lo necesitan. Un simple aparato ortopédico ha marcado una diferencia, pero lo que realmente cuenta es que, para este joven cubano, la vida vuelve a caminar.