Todo depende del Madrid. Neymar obliga al Barça a seguir creyendo

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La gran duda del partido entre el Real Madrid y el Sevilla es si el equipo andaluz saltó al césped del Santiago Bernabéu. Hay muchas dudas. Especialmente después de la imagen ofrecida por los jugadores de Sampaoli en los primeros 45 minutos. Y es que salvo honrosas excepciones, los sevillistas -especialmente en defensa- dieron mucha pena.

El partido quedó vista para sentencia a los diez minutos de partidoMarco Asensio es derribado en el frontal del área. Los jugadores sevillistas, en una acción impropia de profesionales de primera dieron todos la espalda al balón, nadie se colocó vigilando el esférico y Nacho, el más listo de la clase, solo tuvo que empujar el balón que se coló ante la mirada incrédula de todos.

Con este marcador en contra, el Sevilla no tuvo más opción que irse al ataque en busca de algún gol. Ello dejó huecos en defensa y el Madrid aprovechó otro regalo para marcar el segundo, en esta ocasión obra de Cristiano Ronaldo que aprovechó un mal rechace de Sergio Rico a disparo de James para marcar a placer.

Les faltó suerte

Ofensivamente, la primera parte del Sevilla no fue mala. Todo lo contrario. Dispuso de más ocasiones y más claras que el Madrid pero entre la madera y Keylor Navas evitaron que el Sevilla se fuera al vestuario con algún gol en su casillero.

Five Star

Dos balones se estrellaron en la madera en sendos disparos de Jovetic. El primero en un enorme disparo del montenegrino que se estrelló en la cruceta (20′) y el segundo en una perfecta vaselina que topó con el larguero batido ya el portero madridista (31′).

Navas salvó a su equipo en tres oportunidades. Primero en un disparo de Jovetic (20′), después en un mano a mano con Correa (31′) y finalmente en otra gran jugada de Jovetic (39′) que salvó con una enorme parada.

La segunda parte se inició como término la primera. Con el Sevilla dominando. La única diferencia es que en esta ocasión el disparo de Jovetic (una pesadilla para la defensa blanca) si encontró el premio del gol. Navas no pudo hacer nada después de una excelente jugada del equipo andaluz.

No veía las cosas claras Zidane que ordenó un doble cambio. Sacó a James (que se despidió de su afición durante estos tres años) y a Morata para dar entrada a Casemiro Lucas Vázquez. El técnico francés quiso fortelecer el centro del campo ya que el Sevilla se había adueñado de la pelota y, por ende, del partido.

El Madrid empezó a despertarse de su letargo y Cristiano pudo ampliar el marcador en un lanzamiento de falta que salvó Sergio Rico. Potenció todavía más el centro del campo dando entrada a Modric por un gris KovacicZidane tuvo que recurrir a su centro del campo titular (CasemiroKroos Modric) para retener los tres puntos que estaban en litigio.

El partido quedó sentenciado con otra increíble perdida de balón del Sevilla, que permtió a Kroos asistir a Cristiano para que el portugués marcara su segundo gol con un gran disparo. Kroos cerró el marcador con un buen disparo.

El Madrid solventó la prueba del Sevilla con una victoria en la que el cuadro andaluz ayudó con increíbles despistes defensivos especialmente en la primera parte.

Neymar obliga al Barça a seguir creyendo

Dicen que en las Canarias hay que ir despacito, como dice la cancion, que las prisas no son buenas consejeras. Y así jugaron Las Palmas y el Barça. El juego fue ramplón, mirando más lo que sugería la grada respecto a lo que acontecía en Madrid que, realmente, lo que estaba pasando.

Pero el Barça necesitaba ganar, no había otra. O ganaba o adiós a la Liga. Así que se imponía el pragmatismo: ganar o ganar, al precio que fuera, sin tener en cuenta el sistema, ni el juego, ni el ADN ni nada  que se le pareciera.

El estadio, que no estuvo lleno, lucía banderas locales, pero también muchas con los colores del Barça. El estadio de Gran Canaria es un campo abierto, como la isla, como su gente. Todo cuadra. El partido arrancó con dos equipos que jugaban sin hacerse daño, pero que, rápidamente, cambiaron de tercio y se dijeron que, ya que estaban, iban a competir. El rtimo no ayudaba, pero la calidad de ambos sí.

La primera ocasión llegó tras una jugada colectiva que casi remata Suárez  a centro de Messi.  Luego fue Leo quien no acertó tras un centro de Neymar. Era cuestión de tiempo porque la resistencia de los locales era más en ataque que en defensa. Ahí, en cambio, el Barça sufrió algo por las muchas bajas  que presentaba. Digne, de hecho, mereció la roja en una falta que cometió cuando Jesé se iba solo ante Ter Stegen. Solo fue amarilla. Esa acción dio vida a los de Luis Enrique. Fue entonces cuando se anunció el gol de Nacho en el Bernabéu.

Faltaba intensidad por parte  del Barça, así que tocaba echar mano de lo de siempre, los de arriba. En un contragolpe, Busquets se sacó de la chistera una cesión para que Iniesta se la diera a Suárez. El  charrúa regaló el gol  a Neymar. 0-1. Mientras, Keylor, en Madrid, se vengaba de sus detractores ante Jovetic, que envió dos balones al palo.
Nada de eso llegaba a los futbolistas del Barça sobre el césped.  Pero había que matar el partido. Pese a su ritmo cansino, lento, despacito… Fue Neymar quien dijo: “¡Súbeme la radio, que esta es mi canción!”. Se la puso a Suárez y su compañero la metió dentro. 0-2. A esperar.

Nada más iniciarse el segundo tiempo, Boateng tuvo el gol canario de cabeza. Se fue fuera por poco. Era el signo de que el Barça no había entrado bien en la segunda mitad, si es que lo había hecho en la primera, a pesar de los dos goles. No era un partido para pedir explicaciones respecto al juego, pero tampoco para despistarse demasiado, que es lo que pasó en el primer cuarto de hora. Las Palmas mereció recortar diferencias con su presión alta y el Barça se defendía como podía. Solo hacía daño a la contra, aunque pudo cerrar definitivamente cuando Messi se topó con Lemos en un remate solo dentro del área. Partido a arreones.

Como la que tuvo Jesé. Se plantó solo ante Ter Stegen y el alemán rechazó la mejor ocasión de gol que había tenido Las Palmas hasta el momento. Porque poco después llegó el gol. Contra canaria conducida por banda derecha que acabó en centro de Boateng y remate cruzado de Bigas. La Liga, en un puño. La respuesta, casi inmediata, la dio Neymar, enchufadísimo en el tramo final, con un remate de cabeza a centro de Rakitic. Todo volvía a su lugar. Neymar ni siquiera atendía a lo que pasaba en Madrid. Le habían pedido más goles y completó su ‘hat-trick’ con un suave toque a cesión de Alba. Que el Madrid, si gana la Liga, lo haga sufriendo hasta el final.

Tomado de Marca

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