¿Qué pasaría con el FC Barcelona si Cataluña se independiza?

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Una voz activa a favor de la independencia de Cataluña es el FC Barcelona, club que respaldó el referendo catalán del domingo pasado. No obstante, no está claro qué podría pasar si la región consiguiera romper la unidad española. ¿Sería expulsado de La Liga?

En medio del conflicto que suponía la realización del referendo, el Barça pidió modificar la fecha de su partido contra Las Palmas —que lució en su camiseta una bandera española—, pero la solicitud fue rechazada por La Liga de Fútbol Profesional, comandada por Javier Tebas. Por eso, la directiva de la institución catalana decidió disputar el encuentro a puertas cerradas, lo que derivó en la renuncia de algunos de sus directivos.

Incluso, el club se adhirió al paro convocado para este martes por sindicalistas e impulsores del proceso independentista.

Tras el partido, una de sus figuras, Gerard Piqué, lamentó la represión durante el referendo y puso a disposición su renuncia al conjunto nacional. Otras figuras históricas del club azulgrana como Pep Guardiola, actual DT del Manchester City, ha ofrecido polémicas declaraciones sobre una supuesta independencia de la región catalana.

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Vericuetos legales

A día de hoy, una hipotética independencia de Cataluña implicaría que todos los equipos catalanes dejarían de participar en las competiciones nacionales, tanto las profesionales como las de carácter amateur. En el fútbol profesional esto afectaría a Barcelona, Espanyol, Girona o Gimnàstic de Tarragona.

En el caso del fútbol amateur, los afectados serían todos los equipos catalanes que militan actualmente en la Segunda División B o los equipos que conforman la Tercera División.

La reglamentación española que rige en la actualidad es clara y concreta. Empezando por la Ley del Deporte, la base de toda actividad deportiva profesional y amateur en el país ibérico, que en su articulado expone claramente que las “Sociedades Anónimas Deportivas y Clubes que participen en una competición profesional deberán inscribirse en el Registro de Asociaciones Deportivas correspondiente y en la Federación respectiva”.

En el caso concreto del fútbol, esto implica estar inscrito en la Federación Española de Fútbol, que tampoco deja dudas al respecto en el actual artículo 99 de su Reglamento. Todos aquellos clubes que quieran participar en competiciones oficiales en España, “deberán estar afiliados a la Real Federación Española de Fútbol e integrados en ésta, además, de en la Federación de ámbito autonómico de la que sean miembros”.

Una hipotética independencia de Cataluña implicaría que, desde ese mismo instante, Cataluña dejaría de ser una Comunidad Autónoma integrada en el Estado español, luego dejaría de contar con una Federación de fútbol territorial dependiente de la Federación Española de Fútbol. Al no pertenecer a esta última, todos los clubes catalanes incumplirían los preceptos que exige actualmente tanto la Ley del Deporte como el Reglamento de la Federación Española, perdiendo por tanto todos sus privilegios para poder participar en cualquier competición.

No sólo las de carácter nacional, sino también las internacionales como la Liga de Campeones y la Liga Europa.

Al respecto de intentar una excepcionalidad como la existente actualmente con Andorra, dos podrían ser las hipotéticas salidas reglamentarias que tendrían los clubes catalanes para poder seguir participando en las competiciones que se disputan actualmente en España.

La primera y más viable de todas sería intentar buscar una situación similar a la que tiene actualmente el Principado de Andorra y que le permite participar en la Liga española. Este carácter excepcional está regulado en la Disposición Adicional Decimoséptima de la Ley del Deporte e implica que todos los clubes del Principado de Andorra que “participan en competiciones oficiales en España, sea cual sea la modalidad, están inscritos en la Federación española correspondiente”, tanto en la Federación Española de Fútbol como en el resto de modalidades deportivas.

Para que esto sucediera con los equipos catalanes ya independientes del estado español, habría que modificar la actual Ley del Deporte e incluir una Disposición en términos similares a los que tiene el Principado de Andorra. Modificación que sólo podría llevar a cabo el Parlamento español.

Bien es cierto que este caso ya sucede en otras ligas como la francesa con el Mónaco que, pese a ser un estado independiente, lleva formando parte desde la competición francesa desde 1932, ocho años después de su fundación. Otro caso similar sucede en la Premier League donde participan los mejores equipos de Gales como Cardiff, Swansea City, Wrexham… y otros tres menos relevantes.

Hablando ya específicamente del deporte español y concretamente en el fútbol, otra de las posibles salidas en caso de una hipotética independencia pasaría por inscribirse en una Federación territorial distinta a la de Cataluña, opción que existe en el propio artículo 99 del Reglamento de la Federación de Fútbol. Si bien, como su propia redacción expone, sería “excepcionalmente” y bajo la autorización expresa de la Junta Directiva de la propia FEF y previo acuerdo entre acuerdo entre las dos federaciones implicadas. Dicho de otro modo, que los equipos catalanes participarían en nuestra Liga adscritos a la Federación de Aragón, de la Comunidad Valenciana o cualquier otras del actual régimen de Comunidades Autónomas existentes en nuestro país.

Sin duda esta segunda opción sería muy hipotética y difícil de cumplir dado que, en el momento de ejecutarse esa independencia, la Federación catalana ya no pertenecería a la FEF luego habría que analizar si sería aceptable un acuerdo con otra Federación dependiente del estado Español.

Una última opción, mucho más traumática sería que Cataluña, ya constituido como país independiente, solicitara a la UEFA constituirse como una Federación Internacional igual que la española, francesa, etc. En este caso el Barcelona no pertenecería a Laliga, sino que jugaría en una competición nacional propia desde la cual debería lograr su clasificación para participar en las competiciones europeas. Pero para solicitar este reconocimiento de UEFA antes debería ser aprobado el trámite del reconocimiento de Cataluña como comunidad política independiente.

Llegado esa situación sería cuando podría solicitar esta condición en la que están dos regiones colindantes a España. La primera es Andorra que, pese a poder participar en la competiciones españolas, cuenta con su propia selección de fútbol reconocida por UEFA y que participa en las fases de clasificación para los distintos campeonatos de Europa. Si bien jugó su primer partido en 1982, no fue reconocida por UEFA y FIFA hasta el año 1996 fecha en el que disputó su primer compromiso internacional ante Estonia.

Hay otro ejemplo más reciente y tiene que ver con Gibraltar. Desde el 24 de mayo de 2013 es miembro de pleno derecho de la UEFA en cumplimiento de una resolución del TAS, lo que le ha permitido también poder participar en la fase de clasificación para la Eurocopa que se disputó en Francia. Tras ser reconocida por la FIFA en 2016, la selección gibraltareña está participando en las eliminatorias para el Mundial de Rusia.

El presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, tiene claro que en el caso de que el Gobierno de Cataluña declarara su independencia, será la junta directiva, en representación de sus socios, “la que valorará” en qué liga jugará el Barcelona.

“Hasta ahora, esa situación [la independencia de Cataluña] no se ha dado. Pero es un tema que la junta directiva abordará y valorará con sentido común. Ello nos permitirá encontrar la mejor solución. Tendríamos que reunirnos, ver qué cosas se pueden hacer y qué cosas no. Y, al final, la junta es la que representa a los socios del Barça, que son los propietarios del club”, señaló Bartomeu cuando le preguntaron acerca de su hipotético futuro en la competición española.

Tras las duras críticas recibidas después de que el presidente del Barcelona decidiera que el primer equipo jugara frente a Las Palmas a puerta cerrada, el máximo mandatario trató de excusarse. “Fue una de las decisiones más difíciles desde que soy presidente”. Y lo hizo abrazado a dos argumentos. El primero, que fue la Liga la que negó un aplazamiento -era su primera idea- que los Mossos no estaban dispuestos a recomendar. El segundo, que no había mejor impacto mediático que mostrar las gradas vacías del estadio. “Buscamos la solución más adecuada para que el mundo se preguntara qué pasaba con los catalanes”, dijo el presidente.

“Si hubiéramos suspendido el encuentro, la noticia hubiera durado un minuto. Pero creímos que la imagen de un partido de fútbol en un estadio completamente vacío suponía un acto de responsabilidad y una manera de hacer visible nuestro rechazo ante la situación excepcional e inadmisible que vivió Cataluña”, señaló el dirigente.

(Tomado de Cubadebate)

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