Mayweather no quiere repetir la parodia de Ali

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Five Star

Mayweather está repitiendo lo que hizo años atrás el gran boxeador Muhammad Ali, pero él no quiere que su combate con McGregor se convierta en una parodia.

La historia de este combate entre Mayweather y McGregor tiene el precedente de una que hizo el campeón mundial de los pesos pesados con 35 años. Por ese entonces Ali sólo acumulaba dos derrotas, una contra Joe Frazier en 1971 y otra con Ken Norton dos años después, en más de cincuenta peleas, pero su carrera ya había iniciado el declive.

Debido a esto comenzó a buscar peleas menos exigentes, pero que recaudan más dinero. De ahí que en una recepción en la que estaba el presidente de la Asociación de Lucha Amateur de Japón le espetó que no había ningún oriental que le desafiara y que pagaría un millón de dólares al que le ganara, de esta expresión nació el combate entre Ali y un antecesor de las artes marciales mixtas (MMA).

El elegido para este combate fue Muhammad Hussain Inoki, quien acepto que si ganaba Ali tendría que darle 1 millón de dólares, pero si el perdía le daría al boxeador 6 millones.

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El Budokan de Tokio, templo de las artes marciales niponas, fue el escenario el 26 de junio de 1976 de un combate sin precedentes. Inoki, ícono de la lucha libre japonesa e introductor del wrestling en la isla, ya tenía experiencia en combates mixtos contra karatekas y judokas. Ahora se enfrentaría a la gran leyenda del boxeo mundial.

Las reglas de este combate impusieron que Inoki no podría realizar derribos, proyecciones o patadas sin tener un pie en el suelo. Muhammad Ali podría utilizar, lógicamente, los puños y las patadas.

Esta pelea se esperaba fuera un montaje por los expertos de la época, como acabo siendo.

El nipón, sin guantes, calzó unas botas con unos ojales que provocaron un coágulo al “The Greatest”.

La promoción del combate nada tuvo que envidiar a la que han protagonizado en las últimas semanas McGregor y Mayweather, aunque sin llegar a los extremos de agresividad y fanfarronería mostrada por el luchador irlandés en sus encuentros con el estadounidense ante la prensa. Ali tuvo que ser agarrado por los suyos tras oír, que no entender, a Inoki, a quien se dirigía llamándole ‘El Pelicano’ por su prominente mandíbula

Sobre el ring del Budokan se vio un espectáculo grotesco. Inoki pasó buena parte de los 15 asaltos en el suelo lanzándole patadas bajas a Ali, que llegó a subirse a las cuerdas del cuadrilátero para evitarlas. El estadounidense, ante la imposibilidad de golpearle en la cara, optaba por las patadas o intentaba agarrarlo por las piernas, aunque se pasó buena parte del combate danzando alrededor de su oponente.

Las burlas de Ali hacia el nipón mientras éste se arrastraba por el suelo fueron constantes. No fue hasta el séptimo asalto cuando el estadounidense conectó el primero de los tres golpes que logró contra su rival a lo largo de la pelea. Inoki fue mucho más agresivo y sus patadas en las piernas.

Los dos luchadores conservaron intacto su honor porque el combate acabo en empate pero lo sucedido sobre el ring indignó a los japoneses, sobre todo, cuando el juez decretó empate. Llovieron objetos sobre el cuadrilátero como muestra del enfado de los espectadores, que se sintieron engañados.

(Tomado de La Vanguardia)

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