Llega a la provincia cubana de Cienfuegos, la venta liberada de gas licuado

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La Empresa Comercializadora de Combustibles de Cienfuegos comenzará la venta sin racionamiento de gas licuado procedente del petróleo refinado en esa ciudad de la costa sur, según dieron a conocer los medios de comunicación provinciales.

El combustible será comercializado en cilindros (conocidos como balitas o balones de gas) y tendrá un costo de 110 pesos en moneda nacional (CUP), según explicó una funcionaria de la institución, quien aclaró que se trata de un producto no subsidiado.

“A partir del día 5 de junio comenzará el proceso de contratación del servicio. El alquiler del recipiente [que solo se paga una vez] tendrá un precio de 400 CUP”. El regulador de gas también se comercializará de manera independiente a un precio de 80 pesos, explicó.

La noticia generó una gran expectación entre los cienfuegueros que, desde la puesta en marcha de la refinería gracias a un convenio con Petróleos de Venezuela (PDVSA), esperaban la venta de gas en la ciudad.

“Recuerdo que desde que el difunto [Hugo] Chávez vino a inaugurar la refinería en 2007 se decía que nos pondrían gas como en La Habana, por tuberías”, explica Elisa, una maestra jubilada que reside en el reparto de Pueblo Griffo.

La docente dice que ya compró un fogón de una sola hornilla en la red de tiendas en divisas que le costó 21 CUC.

Aproveché la rebaja que hicieron porque enseguida se terminaron todos los fogones. Desde hace semanas se conocía la noticia pero a través de radio bemba”, dice refiriéndose a los rumores y comentarios con respecto a la venta de gas.

Sin embargo, la jubilada lamenta los altos costos del combustible.

“Después de trabajar casi 30 años en educación me pagan por mi jubilación 230 pesos [CUP]. Tendría que gastar casi la mitad de mi entrada mensual solamente para tener el gas”, explica.

Otro inconveniente para Elisa es el traslado desde los puntos de venta. Según explicaron los funcionarios de la empresa estatal, los lugares designados para la venta del combustible liberado serán Arizona, Playa Alegre, Pastorita y Reina, que están a varios kilómetros de su casa.

“Para buscar el gas tendré que alquilar un coche de caballos que por lo menos me cuesta unos 30 pesos más”, se queja la jubilada.

La venta de gas “liberado” se inició en 2013 en algunos municipios de La Habana, Santiago de Cuba, Moa y la Isla de la Juventud. En 2015 se amplió a las capitales provinciales de Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Camagüey y Holguín. Según datos facilitados por la Unión Cuba Petróleo ese año, más de 56,000 cubanos habían contratado el servicio.

Se trata de una alternativa al uso masivo de la electricidad como método de cocción que instauró el expresidente Fidel Castro con su “Revolución Energética” a principio de los años 2000.

Según las autoridades del sector energético, se escogieron estos lugares para la venta del combustible por poseer la infraestructura necesaria para ello: una planta de llenado, de almacenamiento, puntos de venta creados, técnicos con mayor experiencia y las condiciones para la distribución del combustible.

Cuba produce gas licuado a partir del petróleo que refina en cuatro plantas en varios puntos de la isla. La producción, sin embargo, fluctúa mucho: en 2014, última estadística facilitada por el gobierno, se fabricaron 67,000 toneladas frente a las 73,700 del año anterior. El país también importa ese combustible desde Venezuela, Irán y Rusia.

Idalmis, una ama de casa del barrio de San Lázaro que no dió su apellido, se siente “contenta” por el nuevo servicio. “Hasta hace unos años tener gas en la casa era un privilegio de las personas enfermas o de algunos dirigentes. Ahora es caro, pero por lo menos puedo comprarlo”, dice.

Antes del anuncio de la liberación de la venta de gas muchos cienfuegueros acudían al mercado negro, en donde una balita sustraída al Estado costaba 300 pesos. Otro método para obtener combustible era el traspaso de gas, con métodos artesanales, de un recipiente a otro, lo que provocó decenas de accidentes y muertes.

La vecina, de 35 años, agrega que en ocasiones es un dolor de cabeza cocinar por falta de fluido eléctrico.

“Desde que a Fidel Castro se le ocurrió que todos cocináramos con hornillas eléctricas nos quitamos el tizne de las casas pero a veces la corriente se va justo a la hora de cocinar. Ahora tendremos un respaldo para no quedarnos sin comer”.

Tomado de elnuevoherald

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