La maldición de Suárez en Champions ya va por 38 meses

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Es muy difícil hacer más de lo que hizo este martes Luis Suárez en el Giuseppe Meazza por romper la maldición. Nueve veces disparó. En una se encontró con Handanovic, omnipresente anoche. El resto de los intentos fueron infructuosos aunque uno de ellos heló a los interistas. Un precioso intento de vaselina que había superado al portero esloveno y que se fue besando la madera. Pese a su partidazo, por tanto, en el que también dejó solo una vez a Rakitic aunque el croata también se estrelló en el portero del Inter, Suárez ya va por 38 meses sin marcar un gol fuera de casa en la Champions.

Después de marcarse un partido así y una semana tremenda en la que se ha aupado al liderato de la tabla de goleadores de LaLiga, la racha no debería pasar de anecdótica. Sin embargo, 14 partidos sin marcar fuera del Camp Nou en Europa son muchos para un delantero de talla mundial y, en el fondo, un lastre para su equipo por más que resulte complicado horas después de un despliegue de tal magnitud del exjugador del Liverpool, que he llegado a noviembre a tono y que viene de vivir, posiblemente, su noche más memorable como azulgrana con el hat-trick al Madrid.

Repasemos. Desde que marcó al Roma en septiembre de 2015, ha visitado dos veces Turín, el Calderón, Emirates, Borisov, Celtic Park, Parque de los Príncipes, Etihad, Moenchengladbach, Roma, Atenas (Olympiacos), Alvalade, Wembley y Giuseppe Meazza. Y no pudo marcar. Lo de Milán resultó más sangrante porque nada más se le pudo pedir a su actuación. Si acaso, precisamente…, el gol.

El dato es potente. 38 meses sin marcar lejos del Camp Nou en Europa (y apenas dos goles en los últimos 20 partidos). Pero que Suárez es intocable en el Barça lo demuestran dos datos. Uno, ha jugado todo en Champions con los resultados consabidos para el Barça (tres victorias y un empate que le dan la clasificación para octavos) y dos. La única derrota del Barça esta temporada ha venido con el charrúa en el banquillo: 2-1 en Leganés. En ausencia de Messi, y como hizo en 2015 con ayuda de Neymar, Suárez se ha echado al equipo a su espalda y ha conseguido que la falta del argentino se note menos.

Hay un aspecto de fondo. Los descansos. Camino de los 32 años, Suárez ya ha admitido que la temporada pasada se equivocó jugando algún partido de más como el del Leganés antes de la vuelta de cuartos de Champions contra el Roma. Sin embargo, de momento vuelve a jugarlo todo. Excepto la suplencia en Getafe y los nueve minutos que descansó contra el Sevilla después de haber resuelto el partido provocando el penalti que resolvió el choque (y que marcó) lo ha jugado todo. Suárez fue baja en el anterior con Uruguay pero a esta concentración, aparentemente, tiene previsto ir. Habrá que ver cómo gestiona junto a Valverde los esfuerzos porque podría caer dos veces en la misma piedra. De momento, el Barça está clasificado ya para octavos y su próxima visita es Eindhoven. Tal vez allí podría tomarse un descanso. Pero 38 meses sin hacer gol fuera deben pesar mucho en un tipo ganador y con orgullo, así que es difícil pensar que será en Holanda donde elegirá uno de sus descansos…

Tomado de: As.com

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