La bicicleta más alta del mundo la está construyendo un cubano

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Felix Guirola adora pasear La Habana a toda velocidad en su bici gigante, acaparando la atención de todos por las calles.
Felix adora pasear La Habana a toda velocidad en su bici gigante, acaparando la atención de todos por las calles.
Five Star

En un soleado día de invierno, sobrevuela el famoso Malecón de La Habana montado en su bicicleta, mientras turistas y locales lo miran con asombro. Guirola Cepero no sólo va más rápido que los demás, sino también más alto.

Ha cosechado cierta fama local por ser el constructor de las bicicletas más altas de Cuba.

A una velocidad de vértigo y sin apenas derramar una gota de sudor, atraviesa las calles en su bici de tres metros de altura, fabricada a mano con tres marcos, pegados unos a otros.

“¡Miren esto!”, grita una y otra vez, alejándose rápidamente con su pedaleo antes de que resulte imposible ver lo que estaba señalando.

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En un semáforo, se sube al techo de un autobús por un momento, enojando al conductor.

bici 2Minutos más tarde, hace una pausa y se recuesta sobre una pared. Casi de inmediato, un adolescente intenta impresionar a sus amigos pidiéndole que le dé una vuelta.

“Súbete”, le dice con una sonrisa. Y el joven escala con cuidado la bici hasta quedar suspendido en las alturas.

Su cara dibuja un gesto de miedo mientras Cepero arranca, regalándole unos minutos inolvidables antes de invitarlo a descender de nuevo.

De vuelta a casa, Guirola Cepero estaciona cuidadosamente su bici frente a su casa en la calle Aguacate, en Habana Vieja.

Para descender, pega un salto (y, milagrosamente, nunca se ha roto un tobillo en el proceso).

Entra en su casa y saluda a su mujer, Franci. Ella le sonríe.

“Solamente piensa en bicicletas” dice ella, divertida. “Bicis, bicis, bicis. Es una obsesión”.

Bicicletas a retazos

Guirola Cepero trabaja en sus bicis altas —tiene cinco— en el taller de su casa.

bicTras más de medio siglo viviendo bajo un embargo comercial, muchos cubanos han crecido acostumbrados a la escasez de productos básicos y han aprendido a ser ingeniosos.

Cepero no es una excepción: los cuadros de sus bicis son viejos modelos chinos, algunos de los cuales tienen hasta 30 años de antigüedad.

Para agregar altura, usa cualquier cosa que tiene a mano, desde barras de acero hasta trozos de cercas de estaño.

Los pedales están hechos de tubos de PVC que corta y moldea a mano.

“Si pudiera obtener materiales más ligeros, como aluminio duro, fibra de carbono o tubos con más potencia y menos peso, podría montar en bicicletas increíbles”, dice.

Sueños verticales

Su reputación le ha permitido convertir su pasión por las bicicletas en una empresa: promociona una bebida energizante de importación llamada Time Flies (“El tiempo vuela”), con una bandera amarrada al marco de su bici.

Él y Franci venden también dulces, gomas de mascar, cigarrillos y aceite para cocinar en un puesto en su sala de estar.

Guirola Cepero comenzó a construir sus bicis hace 37 años, cuando era adolescente, en su Ciego de Ávila natal, un municipio del centro de Cuba.

Bici2Su fijación comenzó cuando vio a un miembro del equipo nacional de ciclismo pedaleando en una bicicleta tándem por su ciudad.

Se sintió atraído de inmediato por la idea de crear algo completamente nuevo.

“Cuando vi una bici tándem por primera vez, era horizontal”, explica. “Y me dije: ‘Bueno, yo voy a construirla hacia arriba”.

Además, bromea: “Desde lo alto de la bici puedo agarrar cocos”.

Balsero fallido

Pero construir bicicletas altas no era el único sueño de Guirola Cepero; tenía otros grandes planes.

Durante un tiempo, intentó huir en un bote a Estados Unidos. “Lo intenté cuatro veces”, explica, ganándose un total acumulativo de 21 años de prisión.

Se muestra inusualmente tranquilo cuando le pregunto por la experiencia. “Fue horrible”, dice.

Pero ni siquiera entonces se desvaneció su entusiasmo por el ciclismo.

“El guardián de la cárcel me permitió tener mis bicis dentro, así que nunca dejé de usarlas”, dice, explicando que incluso llegó a cultivar una amistad con el vigilante.

“Andaba en bicicleta todos los días”, agrega.

Y todavía lo hace. Desde las alturas, Guirola Cepero disfruta de la emoción de pedalear por La Habana más arriba de los techos de los autos que pasan.

En busca del Guiness

Durante los últimos años, su amor por las alturas se ha intensificado y sus esfuerzos se han centrado en ganar el reconocimiento del Libro Guinness de los Récords.

Dice que podría haber ostentado el récord hace 20 años.

En ese momento, andaba sobre una bici de seis metros de alto; sólo un fabricante de bicis altas de Detroit (EE.UU.) llamado Richie Trimble logró construir una mayor.

“Nadie me vio o prestó atención al hecho de que estaba andando sobre bicis de esa altura”, dice Guirola Cepero, alegando que fue porque estaba en Cuba.

Hace poco, Trimble viajó a La Habana a conocerlo.

Pedalearon juntos por las estrechas calles de la ciudad y trabajaron mano a mano.

“Para mí es un honor que el hombre que tiene el récord mundial venga a conocerme, y eso me hace ser titular de otro récord. Y este récord de amistad es más importante que el Guinness”, dice Guirola Cepero.

Aunque alcanzar el récord mundial, asegura, justificaría las largas horas que pasa solo en su taller, ensamblando piezas.

“Estoy construyendo una bici de 10 metros de alto y espero terminarla pronto”.

 

Tomado de BBC

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