Entrevista a Alfredo Despaigne: “El béisbol cubano ha decaído mucho y no es por falta de buenos peloteros”

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Alfredo Despaigne

Nacido en Santiago de Cuba hace 31 años, el entonces niño Alfredito Despaigne no lograba sus sueños de ser un gran pelotero. Iba al estadio Guillermón Moncada a ver a sus ídolos, y se decía: “un día seré como ellos”, pero Alfredito no crecía, y los técnicos nunca lo consideraban a la hora de integrar los seleccionados escolares.

“Desde que empecé a jugar pasé muchísimo trabajo y sufrimiento por mi estatura; en Santiago me afirmaban que nunca me tomarían en cuenta. Pasaban los años y no hacía equipo ni de barrio, y tomé la decisión de ir a jugar a Granma, provincia vecina, y allí fui un bayamés más.”

Estas fueron las palabras del hoy jugador sensación del equipo Fukuoka SoftBank Hawks (Halcones de Fukuoka) que está disputando el play off de la muy bien “ranqueada” liga profesional japonesa de béisbol.

El cubano, cuarto bate de su elenco, por ejemplo en los dos primeros juegos frente al Estrellas del Dena, presenta balance de cuatro hits en ocho veces al bate, con un jonrón incluido y cuatro carreras impulsadas, lo que influyó en las primeras victorias de su elenco.

Five Star

De aquellos tiempos a estos, ¡qué diferencia! ¿verdad?

“Estoy muy feliz jugando aquí [Japón] y espero, al regresar, tomar un largo descanso. Este año estuve veinte días sin jugar, lesionado, y eso se debe a no descansar. Y en Cuba te quieren llevar a todos lados. Estoy molido, hace dos años que no refresco y no soy una máquina, aunque claro, jugaré con Granma si llega a las finales.”

Nos cuenta Despaigne, hombre de pocas palabras, tanto habladas como escritas, cuyo lenguaje se traduce en batear, que siempre le gustó dar cuadrangulares.

¿Tenías algún pelotero en particular a quien admirabas por sobre todos?

“Pues sí, a dos, a Antonio Pacheco y a Orestes Kindelán. Eran lo que yo quería ser. Tan chiquito yo y me quería parecer a esos gigantes. Actualmente me llevo muy bien con los integrantes del equipo Santiago de Cuba, son mis amigos. En mi corazón no guardo ningún rencor hacia mi provincia natal por el hecho de no haber podido jugar allí.”

El caso fue que Granma lo admitió y aún con su escaso metro 75 centímetros, Despaigne fue haciendo historia.

¿Resultó un acicate para ti esa absurda exclusión en Santiago?

“Por supuesto, me dio fuerzas para esforzarme día a día, tratar de erradicar mis errores al batear y fildear; con la mirada siempre puesta en el team Cuba, mi quimera dorada. Por eso a Granma lo quiero como si hubiera nacido allí.

“Agradecer a Ángel Ortega, quien me abrió las puertas de la ESPA (Escuela de Perfeccionamiento Atlético) provincial granmense, y a Luis Góngora, que fueron más que entrenadores, pedagogos que me enseñaron mucho de lo que sé.

“En Contramaestre, municipio santiaguero donde nací, mi primer entrenador fue Julio Figueredo a quien nunca podré olvidar porque él, junto a mi abuela (la Mambisa, Dulce María Maceo) hicieron todo lo posible porque yo materializara mis sueños.
“Junto a él y por él pisé mi primer terreno de pelota, en la localidad de Maffo, como ya te dije en Contramaestre ¡Allí comenzó Alfredo Despaigne! Empecé a jugar desde muy corta edad pero en Santiago jamás me dieron la oportunidad de entrar en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva).”
El buen desempeño de este pequeño gigante dio sus frutos y ya en el año 2004 intervino en el Mundial Juvenil de Taipei de China y de ahí pasó a jugar su primera Serie Nacional.
“En estos momentos he jugado once Series Nacionales, pues he estado contratado fuera del país como ahora en Japón, también en México. He logrado cosas importantes en esas once temporadas: mis carreras impulsadas, los jonrones, el slugging, números que se asemejan a aquellos a los que tanto admiré.”
Alfredo Despaigne
Alfredo Despaigne, con el equipo Fukuoka SoftBank Hawks (Halcones de Fukuoka), de la liga profesional japonesa de béisbol.

¿Momentos más felices para Alfredo Despaigne?

“Aquellos tiempos en los que el Cuba ganaba todos los torneos; ahora considero que el béisbol cubano ha decaído mucho y no es por falta de buenos peloteros; hay cosas que desmotivan y hacen que no puedas jugar al ciento por ciento de las posibilidades.”

¿Cuáles, por ejemplo?
“Cosas como la que me pasó a mí, por ejemplo. Hay más pero…”
Bueno, cambiamos el tema. Granma, actual campeón nacional, dirigido por el experimentado Carlos Martí, ha logrado aunar un excelente conjunto. Esta nueva estructura de los refuerzos, y que Cuba Deportes mantenga y aumente la cantidad de jugadores contratados en el extranjero, son signos positivos.
“Sí, es indudable. Ganar con Granma ha sido otro gran momento para mí”.
¿Y qué me dices de los que son tus mejores amigos dentro del deporte; muchos deben ser de tu Granma, no?
“Tengo varios, fuera y dentro del país: Carlos Benítez y Marcos Fonseca, que estudiamos juntos; Frederich Cepeda, Iosvany Alarcón y Vladímir García de la selección grande; Urmaris ‘el Yogui’ Guerra, Yoannis Céspedes, Adrián Moreno, ‘Pito’ Abreu, el ‘Yuly’ Gourriel, Leonys Martin, Aroldis Chapman, entre otros.”
Menudo equipo CUBA se integraría con los amigos de Despaigne. Algunos no juegan en Cuba, y muchos se ven distintos, se ven con un mejor desempeño, ¿a ti te sucede lo mismo con tus entrenadores en Japón?
“He aprendido muchísimo, cosas que ni puedes imaginar. Es un sistema distinto, extremadamente fuerte. Es otro béisbol. Por ejemplo, el bateo es diferente, lo hacen por tiempo, tienes que correr las bases todos los días. Adquieres una disciplina táctica que los juegos tienden a ser perfectos; al menos los técnicos hacen todo lo posible porque sea así. Para que un cubano aguante aquí tiene que ser fuerte, no lo dudes.


¿Tienes preferencia por algún estadio?

“Sí, el mismo donde jugamos la primera fase del Tercer Clásico Mundial, el Fukuoka Yahoo Dome”.

Extremadamente ruda ha sido esta campaña para el granmense: 35 bambinazos y 103 compañeros traídos para home son hechos que lo acreditan como un grande de la liga profesional japonesa del Pacífico. Además intervino por vez primera en la Serie de estrellas con resultados halagüeños.

Hijo de Alfredo y Maricelis, esposo de Yalili y padre de Alfredito y Beatriz, no quiere dejar de mencionar el que, para él, es el mejor de los managers cubanos.

“Jorge Fuentes, exitoso, disciplinado, amigo. Peloteros grandes para mí, Luis Giraldo Casanova, Luis Ulacia, Osmany Urrutia, Víctor Mesa, Norge Luis Vera, Pedro Luis Lazo, Adiel Palma, Ariel Pestano, Eduardo Paret, Orestes Kindelán, Antonio Pacheco ¡Es que hay tantos! Y te dejo que tengo que irme a entrenar, aquí hay que quemarla”.

Por cierto ¿has aprendido algo de japonés o sigues con señas y el traductor?

“¡Cómo no!: arigato gozaimasu” (muchas gracias).

(Tomado de CiberCuba)

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