En el siglo XXI, un campo de concentración en Corea del Norte

Compartir
hoyla-usa-viola-acuerdo-en-detencion-de-ninos-migrantes-20150725

El Campo de Kaechon, o Campo 14, es una ciudad de presos políticos en Corea del Norte. Según las estimaciones, entre 15.000 y 40.000 personas viven detenidas en una superficie de 500 kilómetros cuadrados. Se halla a una hora de Pyongyang y contiene minas de carbón, granjas y fábricas de cemento, cerámica y textiles. Por su nivel de seguridad es una Zona de Control Total: quien entra nunca saldrá.

Sus alrededores son ominosos. En la otra vera del río Taedong se halla otro campo de prisioneros políticos, el Campo 18 o Campo de Pukchang. Hacia el sur, el Campo de Reeducación y Trabajo de Kaechon queda a diez minutos.

Los presos sin esperanza del gobierno de Kim Jong-un viven en constante racionamiento alimentario: 700 gramos de maíz por adulto y 300 por niño, con algo de col china y sal, todos los días. Movidas por el hambre, las personas cazan y comen roedores, reptiles, sapos.

“Como todos los campos de presos políticos en Corea del Norte, Kaechon fue creado para separar la población carcelaria de los ‘enemigos del Estado’ que han cometido delitos políticos, y para castigarlos por ellos con trabajos forzados sin fin”, según publicó el gobierno de los Estados Unidos en la página HumanRighst.gov del Departamento de Estado.

Pero también se puede estar allí como parte del “castigo por tres generaciones”, según el cual las dos generaciones siguientes a un detenido son “políticamente poco fiables”. Y también se puede nacer allí.

Shin Dong-hyuk nació en la Colonia Penal Laboral 14 —nombre oficial del campo—, no sabe si en 1980 o en 1982.

Cursos de Tecnica en Conducta

Es la única persona que se conoce hasta el momento que nació y logró escapar de Kaechon, que comenzó a funcionar en 1959. Antes de salir a través de la frontera con China —luego residió en los Estados Unidos y actualmente está en Seúl— vivió allí con su familia, de la cual su madre y su hermano fueron ejecutados.

En la escuela del Campo 14 aprendió de memoria las reglas, que cada tanto los guardias controlaban que los niños recordaran. En su biografía, Escape From Camp 14, que escribió el ex periodista de The Washington Post Blaine Harden, las recordó:

1. No tratar de escapar
Se disparará de inmediato contra quien se descubra escapando.
Se disparará de inmediato contra el testigo de un intento de escape que no lo denuncie.
Se prohíbe la reunión de grupos de dos o tres para planificar o intentar un escape.

2. No hacer reuniones de más de dos prisioneros
Se disparará de inmediato contra quien no obtenga un permiso de un guardia para una reunión de más de dos detenidos.
Se disparará de inmediato contra quienes ingresen a la zona de viviendas de los guardias o destruyan la propiedad pública.
Ninguna reunión puede superar el número de prisioneros que haya permitido el guardia a cargo.
Ningún grupo de detenidos se puede reunir sin permiso más allá del trabajo.
Tres o más prisioneros no pueden viajar juntos de noche sin el permiso del guardia a cargo.

3. No robar
Se disparará de inmediato contra quien se descubra robando o posea armas.
Se disparará de inmediato contra quien no denuncie o ayude a un individuo que haya robado o que posea armas.
Se disparará de inmediato contra quien robe o esconda alimentos.
Se disparará de inmediato contra quien dañe de manera deliberada los materiales que se emplean en el campo.

4. Obedecer a los guardias incondicionalmente
Se disparará de inmediato contra quien tenga resentimiento por un guardia o lo asalte físicamente.
Se disparará de inmediato contra quien no demuestre completa docilidad ante las instrucciones de un guardia.
No se puede hablar mal de un guardia a sus espaldas ni quejarse de él.
Cuando se cruce con un guardia, un individuo debe inclinarse con deferencia.

5. Denunciar de inmediato a un fugitivo o una figura sospechosa
Se disparará de inmediato contra quien encubra o proteja a un fugitivo.
Se disparará de inmediato contra quien posea o esconda las posesiones de un fugitivo, o conspire con él, o no lo denuncie.

6. Vigilarse mutuamente y denunciar de inmediato cualquier conducta sospechosa
Cada detenido debe observar a los demás y mantenerse vigilante.
Se debe observar con detenimiento el discurso y la conducta de los otros. Si algo despierta sospecha, se debe notificar a un guardia de inmediato.
Los prisioneros deben asistir fielmente a los encuentros de lucha ideológica y deben censurar a los otros, y a sí mismos, con vehemencia.

7. Superar el cumplimiento del trabajo
Se considerará que los prisioneros negligentes en su trabajo o que no lo cumplan guardan rencor contra los guardias, y se les disparará de inmediato.
Cada detenido debe responsabilizarse individualmente del cumplimiento de su trabajo.
Completar el trabajo es lavar los pecados, y también recompensar al Estado por el perdón que ha demostrado.
No se puede cambiar la cantidad de trabajo que asigna un guardia.

8. No mezclarse entre sexos por razones personales más allá del trabajo
Si existiera contacto físico sin aprobación previa, se disparará de inmediato contra quienes lo cometan.
Más allá del trabajo no debe existir conversaciones entre los sexos sin aprobación previa.
Se prohibe ir a baños designados para miembros del sexo opuesto sin aprobación previa.
Sin razón particular, los miembros de sexos opuestos no pueden tomarse de la mano ni dormir uno al lado del otro.
Los prisioneros no pueden visitar los dormitorios de sexo opuesto sin aprobación previa.

9. Arrepentirse verdaderamente de los errores
Se disparará de inmediato contra quien no reconozca sus pecados y en cambio los niegue o tenga una opinión anormal sobre ellos.
Uno debe reflexionar profundamente sobre los pecados que ha cometido contra el país y contra la sociedad y esforzarse por quedar limpio de ellos.
Un detenido sólo puede comenzar de nuevo luego de haber reconocido sus pecados y haber reflexionado profundamente sobre ellos.

10. Se disparará de inmediato contra los prisioneros que violen las leyes y las normas del campo
Todos los detenidos deben considerar que los guardias son sus maestros verdaderamente y, con el acatamiento de las diez leyes y normas del campo, rendirse al trabajo duro y la disciplina para limpiar sus errores pasados.

Dejar respuesta