Diario de una ilusión: un artista cubano en Canadá

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Observar por estos días el perfil de Facebook del artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara, traerá algunas sorpresas. Sin haber pasado aún todo el revuelo relacionado con el Museo de la Disidencia en Cuba —censura, expulsiones, comentarios críticos, juicios, todo en un mismo coctelito que cautivó la atención de numerosas publicaciones digitales—, Alcántara se abalanza con lo que parece ser un diario de viaje, desde el video-performance.

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El álbum titulado Indian Summer Diary. I love Canada, Canada love me, contiene a partir del 28 de septiembre un grupo de videos y fotos que reflejan una supuesta estadía en Canadá a propósito de una residencia artística de la cual teníamos noticia por previas conversaciones con Otero. Lo curioso es que ya anteriormente también nos habíamos enterado de la negativa de visa por parte de la embajada de este país en Cuba, en dos consecutivas peticiones para realizar este viaje, hecho que había generado una gran frustración en Alcántara.

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Es evidente entonces que Otero, quien ha salido en dos oportunidades al exterior —primero a Paraguay, como invitado a la Bienal de Asunción, y luego a España, como parte de la beca otorgada por el programa de El Ranchito-AECID-Artista X Artista, eventos que zanjan de alguna manera el estigma de posible emigrante acuñando a cada cubano—, al sentir malogrado este proyecto realiza su propio recorrido imaginario utilizando una escenografía cambiante en el interior de un espacio.

Relatar cada una de estas breves presentaciones de menos de un minuto que llegan bajo la dirección de Claudiovisual Producciones resultaría insuficiente, pues el humor, la sátira, el kitsch con se recrea este acercamiento naif a lo canadiense responde a un lenguaje muy particular que el audiovisual, en este caso, es el que mejor lo puede brindar.

cubatel.com

El descubrimiento de la nieve, de prestigiosas instituciones de Toronto (OCAD University), la participación en eventos artísticos como la Noche Blanca o la visita a espacios conmemorativos como la reserva Beausoleil First Nation y el pueblo Saint-Marie among the Hurons, reflejan un grupo de clichés que podrían ser iconos básicos de esta nación pero, a la misma vez, otras situaciones esbozadas expresan la estrecha comunicación con la realidad inmediata del Canadá: por ejemplo, en el video del 28 de septiembre, Luis simula visitar la Art Gallery of Ontario para asistir a la inauguración de la muestra Toronto: Tributes + Tributaries, 1971-1989 de la comisaria Wanda Nanibush, que realmente tuvo lugar ese día.

Luis visualiza, a partir de un conjunto de encuentros culturales quizás ficticio, quizás preconcebido por la curadora de Indian Summer Diary, Catherine Sicot, una ilusión construida a través de los años desde la información fragmentada y la invención lógica del tercermundismo. Es por ello que resulta aceptable elenvironment rudimentario; la recurrencia de símbolos —la nieve, el arce, la bandera, el clima frío—, el collage, la ironía.

Lo que no es loable pretender ver aquí es algún tipo de burla malsana. Se trata más bien de una respuesta a los decisores, burócratas, que pueden impedir la realización de los sueños. Grupo en el que se podrían incluir a los censores de la isla, a quienes se les da muy bien lo de imponer leyes que dificulten aun más las condiciones de trabajo de los artistas nacionales; y por supuesto, lo de autorizar salidas o entradas del/al país de los ciudadanos cubanos.

Tomado de cubanosporelmundo

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