Desempleo real en Cuba alcanza al 30% de la población

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Recientes estudios alertan que la tasa de desempleo en Cuba puede rondar el 30 por ciento de la población.En medios de prensa digitales ajenos a la política oficialista es recurrente la crítica a la desinformación del gobierno de la Mayor de las Antillas.
El blog Cubanos por el Mundo, recordó que esto ocurre desde los inicios de la revolución, pues en la década de los 60, cuando el ministro presidente del Banco Nacional de Cuba, era el Che Guevara, montó en cólera al enterarse de que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 1959 no había llegado al 1% y obligó a sus economistas a buscar otros métodos para calcular el PIB y aumentarlo para dar una buena imagen de la revolución.
Actualmente, de todas las cifras ofrecidas por la Oficina Nacional de Estadística e Información, lo más polémico es quizás la tasa de desempleo, al asegurar que en 2016 fue de 2,4%.
Cae por su propio peso, cuando al ser elegida Cuba como miembro del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el período 2017-2020, la misma ONEI se vio obligada a informar a la OIT que de siete millones de personas en edad laboral que hay en Cuba, 4,9 millones trabajan y los otros 2,1 millones no tienen empleo
Lo que en realidad deja ver es que en Cuba, hay una tasa real de desocupación de un 30%, una de las más altas del mundo y la segunda más elevada de las Américas, detrás de Haití.
En Cuba hay más de dos millones de personas en edad laboral que no tienen empleo y se dedican a “inventar” para sobrevivir. Lo peor es que en su inmensa mayoría son jóvenes.
Cuando desapareció la Unión Soviética, los subsidios venezolanos resultaron insuficientes para mantener semejante nivel de improductividad, con más de 1,5 millones de empleados estatales que hacían muy poco, o casi nada. Y se hizo necesaria la “actualización del modelo económico socialista”, que aunque sigue siendo estatista el mundo entero llama “las reformas de Raúl Castro”.
Una de las primeras medidas anunciadas, como parte de esa “actualización” citada, fue el despido gradual de esos 1,5 millones de trabajadores sobrantes en las plantillas del sector estatal, pero sin liberar las fuerzas productivas de la nación para que un creciente sector privado pudiese asimilar a esa enorme masa de trabajadores cesanteados.

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