Ceballos evita otro desastre en el Real Madrid(+ Video)

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La duodécima victoria fuera de casa consecutiva del Real Madrid llegó en Mendizorroza, en un partido con muchos sucesos en las áreas, que no se diferenció en exceso de los anteriores del Bernabéu.

La falta de pegada, no de fútbol, es un problema para el campeón, que se ve condenado a los apuros por su falta de definición, por mandar al limbo ocasiones realmente extraordinarias. Emergió Dani Ceballos en el día de su primera titularidad. Lo hizo con dos goles que salvaron a su equipo ante el Alavés, que compitió como nunca para acabar como siempre en esta temporada, con la sexta derrota en otras tantas jornadas.

Goles del RMA vs ALA. #realmadrid #alaves #realmadridvsalaves

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Mendizorroza, con esteladas en las gradas (porque España se está volviendo incomprensible del todo), era el bálsamo que necesitaba el Madrid para soltarse. Jugar fuera de casa es la medicina que necesita en estos tiempos el equipo de Zidane.

Ver para creer. Todo el nerviosismo que presenta en el Bernabéu se convierte en soltura lejos del Bernabéu, donde parece intratable. Da igual quien juegue. Zidane había apostado en esta ocasión por Ceballos, titular por primera vez en su carrera como madridista. A Modric le tocaba descansar y a Kroos recuperarse tras sus problemas en las costillas.

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La batalla de Dortmund exigirá la presencia de ambos. El centrocampista sevillano, nada amedrentado, se erigió en protagonista. Es un jugador especial, muy del nuevo estilo del Madrid. Se asocia bien, corre por todo el frente ofensivo, se ofrece para potenciar el fútbol asociativo, trabaja en el corte y ayer a todo eso que tenía le añadió el olfato goleador. Ya ha marcado los mismos goles que en el Betis la temporada anterior.

Hasta el minuto 10 el Madrid se afanaba en mantener la posesión, sacudiéndose el shock del otro día, tratándose de recuperar del gol del bético Sanabria del pasado miércoles. Algo espeso, con el Alavés reduciendo al mínimo los espacios, al campeón le faltaba la pizca de imaginación en el ataque estático que tantas veces se le reprochó. Una combinación entre Cristiano y Asensio terminó en Ceballos porque la zurda del mallorquín tiene una puntería milimétrica. Dani porfió bien y la alojó en el palo que no esperaba Pacheco. Debut y gol.

La ventaja en el marcador, eso que ha disfrutado muy poco en el Bernabéu (apenas 8 minutos en el partido ante el Valencia), le sentó de maravilla para controlar la situación sin agobios. El Alavés parecía impotente.

Vive momentos de extraordinaria dificultad quizá porque la pasada campaña fue maravillosa. Sigue en busca de su realidad. Con Cabello de interino, los jugadores esperando al nuevo entrenador y la losa de cinco derrotas (sin goles), no ofrecía demasiada resistencia para el Madrid que, sin embargo, tampoco fabricaba tantas ocasiones como los partidos del Bernabéu, donde no para de sufrir. Las paradojas del fútbol.

Es un deporte tan misterioso que un equipo tan pequeño como parecía el Alavés al lado de su oponente se inventó un golazo de bandera, el primero de la temporada. Burgui metió un buen balón a Munir. Éste centró al corazón del área y Manu García vino como un tren de mercancías para cabecear por encima de Keylor.

Un gol impresionante (minuto 40) que castigaba la suficiencia blanca. Un tanto de ventaja, pese a la superioridad en el juego, no debe invitar nunca a tanta comodidad. Al equipo de Zidane volvían a visitarle los fantasmas de la angustia. Parecía venir un segundo tiempo al límite, con la necesidad de resolver la papeleta sí o sí, sin más opciones que el triunfo tras sus fiascos en Chamartín. Pero reaccionó bien.

Tres minutos después, Carvajal centró al área, la buscó Cristiano y Maripán molestó a Pacheco en la salida. El balón acabó en la diestra de Ceballos, que volvió a marcar. El hombre del día.

El Alavés se volvió más descuidado en el segundo tiempo. El Madrid encontró los recovecos para acariciar el gol. Pudo marcar Cristiano con un par de disparos peligrosos que se fabricó el punta portugués casi de la nada. El equipo de Cabello no tomaba tantas precauciones en defensa. Lo peor que le podía pasar era lo que le estaba pasando, ir perdiendo. El Madrid, como le ocurre tantas veces en el Bernabéu, no sacaba rendimiento a su superioridad. Tampoco le acompañaba la fortuna.

Primero Isco decidió tirar a portería cuando tenía a Ronaldo para empujarla, después Cristiano la mandó al palo tras un regate con una fantástica cola de vaca y en el minuto 75 fue Ramos, tras un mal despeje de Pacheco, el que la envió por encima del larguero. Una Liga de ocasiones desperdiciadas es la que está escribiendo el Madrid.

El marcador andaba tan apretado que el Alavés pudo igualar en dos ocasiones gracias a Pedraza, pero el poste también fue aliado de los blancos ayer. La incertidumbre del marcador impedía valorar del todo que el encuentro estaba en manos de Isco, soberbio en el segundo tiempo, aunque el gobierno del centrocampista malagueño no conducía al Madrid a territorios más tranquilos. Falta pegada o cuestión de rachas, como se mire.

El Alavés recurrió a algún balón aéreo, con su rival con el miedo en el cuerpo ante el abismo de un empate, perplejo también por un penalti escandaloso no señalado a Isco. Otro más para su cuenta de reproches. Cuando Undeano pitó el final, con los tres puntos en la maleta, sólo pudo respirar el Madrid.

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