A pesar de Donald Trump, EE.UU. potencia el turismo en Cuba

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A casi dos años del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, los gestores de negocios con la Isla impulsan nuevas acciones, a pesar de la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump.
La incognita abierta por el presidente Trump respecto a Cuba, tras prometer en su campaña “una revisión total” de la política de su predecesor, mantiene en atención a la industria de los viajes en Estados Unidos, pero sin detener el ritmo creciente de sus operaciones con la Isla. La prueba más reciente la ofreció el gigante norteamericano de reservas on line Expedia, al incorporar a todo el sistema hotelero cubano a su sistema.
Según explicó la gerente para el Caribe de Expedia, Verónica Vega, al dar ese paso, en este preciso momento, su compañía valoró “el gran potencial que representa el mayor país del Caribe, con significativos planes de expansión hotelera”.
En un gesto de reciprocidad, el ministro de Turismo de Cuba, Manuel Marrero, declaró la víspera el importante espacio para la comercialización del destino cubano que abren las plataformas de Expedia para este destino. En declaraciones a la agencia oficial ACN Marrero subrayó que esta firma es líder mundial de las reservas de viajes en línea y ya opera en el mercado insular.
Los sectores que impulsan los todavía escasos negocios de la industria turística con la mayor de las Antillas alertaron a principios de esta semana que revertir la política abierta por la anterior administración del presidente Barack Obama le costará a Estados Unidos 712 millones de dólares.
La suma solo consideró los rubros más visibles, como operaciones portuarias, cruceros y líneas aéreas. Según un estuido de Engage Cuba, publicado por Travel Pulse, las aerolíneas que vuelan a Cuba perderían 512 millones de dólares. A su vez, las pérdidas del sector de cruceros se estiman en 200 millones de dólares anuales.
Además, agrega el estudio, eliminar los crucesos a Cuba afectará la economía del sureño estado de Florida en unos 212,8 millones de dólares, derivados del gasto de pasajeros en las comunidades portuarias.
Los analistas de las relaciones cubano-estadounidenses mantienen un permanente escrutinio de los pasos de la nueva administración, así como de las movidas a favor y en contra del deshielo.
Las conclusiones de un reciente reporte de la británica BBC alarmaron a los nostálgicos de la desechada política de boicot y aislamiento de la Isla, al revelar como la ley de presupuesto para el ejercicio 2017-2018, enviada por Trump al Congreso, beneficia a Cuba.
Según reveló el analista Ángel Bermúdez, tras revisar con lupa el proyecto de presupuesto, los recortes de gastos barrieron los fondos programas de la agencia de cooperación USAID de dirigidos en la dirección contraria de apertura hacia Cuba, iniciada por Obama. Hasta 2016, USAID tenía un presupuesto de cerca de más de 1 111 millones de dólares. Para 2018, el gobierno de Trump propone reducir esos fondos a 756 millones de dólares y los destinados a Cuba se quedan en cero.
Según los datos más recientes disponibles, la USAID destinó en 2016 20 millones a programas considerados por las autoridades cubanas como una injerencia en asuntos internos del país que dificultaban el acercamiento entre las dos naciones. Un portavoz de la USAID consultado por BBC admitió que en relación con Cuba no se solicitaron fondos para 2018 y destacó que el gobierno de Trump inició una revisión de la política hacia la isla que aún no ha concluido.
“Ofreceremos mayores detalles cuando estén disponibles”, dijo. El suspenso prosigue y en tanto la incógnita se aclara, se multiplican las acciones de los promotores del comercio y los viajes a Cuba, a pesar de estar restringidos a 12 categorías que excluyen el turismo puro y simple, lo que ha permitido un creimiento de 74 por ciento en el número de llegadas de visitantes norteamericanos a la Isla.

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